NOTA: No está corregido. Lo acabo de terminar y no puedo esperar hasta mañana para subirlo, así que lo subo hoy, y mañana me encargo de corregirlo aquí mismo ajajaj.
Por cierto, hace casi un año no leo la novela, así que mis conceptos pueden estar erróneos.
Parte 2
Secretive Plotter, Yoo Joonghyuk, el mismo ser en espíritu. Son una existencia curiosa, son lo suficientemente poderosos como para derribar todo un sistema por sí mismos, pero ante el más mínimo inconveniente tienden a irse por la vía del pesimismo, de la muerte, se creen tan débiles y patéticos como ningún otro ser humano puede ser.
Ese Yoo Joonghyuk no es consciente de que le ha robado lo más preciado a otra persona, a sí mismo, no es consciente de que tiene el universo entero justo frente a sus ojos. Esa es la diferencia entre esa ronda y Secretive Plotter, esa ronda es débil, un ignorante, y, aún así, tiene al amor de su vida, su Dios, justo a su lado.
¡No es justo!
Secretive Plotter rabió infinitamente, rabió y lloró.
No es justo que esa ronda pérdida lo tenga, que pueda respirar junto a él y que, todavía, tenga el maldito descaro de despreciarle de esa forma tan obvia.
¡Casi lo mata, a él, su Dios!... Y Secretive Plotter sólo pudo quedarse allí, mirando, sin reconocerlo todavía como lo que es.
Esa ronda casi mata a su Dios y, sin embargo, fue perdonado fácilmente, abrazado amorosamente por su estrella.
Injusto, horrible, deprimente.
Cuando Secretive Plotter tan solo alzó un poco la voz fue castigado con el silencio ensordecedor, y esa ronda podía casi matarlo y tener una amorosa sonrisa dirigida hacía su persona mientras sucedía todo.
Su Dios es cruel...
Miró, rabió y cuando tuvo la oportunidad, tomó lo que era suyo por derecho de antigüedad.
Si su Dios no lo miraría por las buenas, entonces él tenía que tomar medidas drásticas para poder venerarlo por la eternidad.
Como un pavorreal, egocéntrico y superior, se pavoneó frente a esa errónea ronda pérdida con el premio entre sus brazos. Se jactó de tenerle entre sus brazos ahora, se emocionó internamente por poder sentir ese calor humano, vivo, esa livianez, y burlándose, se alejó de allí.
¡Por fin lo tenía!, por fin tenía a su Dios junto a él, por fin podía respirar su mismo aire.
La emoción fue exagerada, como un ataque de felicidad que le hizo sonreír abiertamente y reír.
Ganó, lo tenía todo en su territorio, en su hogar.
Los kkoma le miraban, distintos sentimientos en cada uno, pero todos ellos eran él mismo, por lo que sabía que, debajo de esos ojos acusadores, había una gran emoción por tener a su Dios, Kim Dokja, en el castillo, en una habitación que les pertenecía, recostado en una mullida cama que igual tenía la propiedad de Secretive Plotter escrita por todos lados.
Lo pudo conseguir, el realizamiento personal. Por fin pudo respirar tranquilamente, calmado, sereno y feliz dentro de su territorio, jactándose con comentarios burlones a esa ronda pérdida cuando no había nadie más a su alrededor. La ira y la desesperación de ese hombre le hacían el doble de feliz.
Ese fue el castigo para ese débil imbécil, por todas esas palabras mordaces, por esos intentos de asesinatos a su Kim Dokja, un castigo pequeño, solo ser humillado cada que se encontraba en soledad.
Secretive Plotter es tan feliz, sin embargo, eso no duró mucho.
Kim Dokja, su dios, fue renuente en todo el sentido de la palabra. No confío en nadie y pidió reencontrarse con sus "compañeros" lo más pronto posible.
Secretive Plotter decidió ignorarlo, solo un poco, hasta que su propio Dios se diera cuenta de que lo único que necesitaba se encontraba allí, cerca de él.
Los Dioses Exteriores se encargaron de reverenciarle, como debía ser, y le dieron muestras de aprecio. Kim Dokja aceptó todo, curioso y agradecido de cada pequeño gesto, hasta el de ser alimentado con comida preparada por el propio Secretive Plotter, aunque su Dios no era consciente de ese último dato.
Lo miró intensamente, sus ojos fueron los ojos de los kkoma.
Lo vió reír y acariciar a la 999 ronda, lo vió sonreírle suavemente a la ronda 41, lo vio agradecerle y asentirle a la ronda 123, lo vió siendo educado y alegre con todo el mundo, pero, cuando pidió por Secretive Plotter, lo miró tenso y ansioso.
¿Por qué no tenía él la misma sonrisa suave?, ¿por qué no tenía él esa mirada curiosa también?
Se sintió triste, decepcionado.
Lastimó un poco a su Dios, fue su egoísmo el que le hizo actuar. Secretive Plotter jura que si fuera él mismo en todos sus sentidos nunca se atrevería a alzar siquiera su voz.
Kim Dokja peleó, le frunció el ceño y le gritó, y el Rey de los Dioses Exteriores no pudo contenerse y soltó lágrima tras lágrima frente a su Dios, viéndose patético.
—¿Por qué, Dios... ?, ¿por qué me tratas así a mí? Yo te he esperado toda mi vida. —Fue lo que dijo entre lágrimas, arrodillado frente a su estrella, donde siempre perteneció. El aire le faltó y se cubrió el rostro con ambas manos. —Yo te amo, ¿por qué no me recuerdas?, ¿por qué tú solo... recuerdas a todos menos a mí?
—Yoo Joonghyuk...
—¡No me digas así! —Gritó, su voz resonó en toda la habitación, y en cuanto sus ojos hicieron contacto visual con esas hermosas estrellas, movió su mirada al suelo, de nuevo. Estaba demasiado avergonzado de su comportamiento, pero no podía parar, ya no. —¿Por qué... ?
—Secretive Plotter, yo...
Fue un susurro suave, amable, lo más amable que había sonado frente a él. Una cálida mano se posó sobre su cabeza, le dieron suaves palmaditas y caricias.
Su Dios lo estaba consolando, parado frente a él, como debía de ser.
Siguió llorando y de verdad quería contenerse pero no podía. Siempre fue tan jodidamente sentimental y le estaba cobrando factura en ese momento.
Y sin siquiera darse cuenta, terminó llorando sobre el cuerpo de su Dios, siendo consolado y mecido suavemente por este mismo. Desde su posición podía escuchar los rítmicos sonidos que hacía su corazón, el corazón de su razón de vivir.
—¿Te sientes mejor, Secretive Plotter... ?
No respondió, solo abrazó más duramente esa estrecha cintura y acomodó su cabeza en el cuello de su estrella, donde lo podía ver tragar nerviosamente.
—¿Tú eres... el Yoo Joonghyuk que pasó todos esos escenarios, verdad?, el que casi pudo terminarlo todo.
—...
El tono de su estrella cambió. Le habló con mucha seguridad y claridad, como si acabara de resolver toda una encrucijada sin respuesta aparente. —¿Tu eres mi Yoo Joonghyuk, no es así?
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Historias Joongdok
FanfictionHistorias realmente aleatorias sobre mi pareja favorita conformada por Kim Dokja y Yoo Joonghyuk, porque subir one-shots es más cómodo aquí que en Ao3. NOTA: Los escritos no tiene ninguna segunda lectura, así que pueden tener errores de redacción u...
