CAPÍTULO 10

97 4 2
                                        

Las 12:00 de la tarde ya daban, el grupo bajó del barco de uno por uno. Primero Leo, sin pensarlo dos veces saltó al suelo y cayó muy bien al momento de recibir el golpe, luego, Xóchitl bajó descendiendo al suelo. Nando saltó con mucha confianza pero se equivocó en un pasito y terminó golpeándose fuerte. Se levantó rápidamente sacudiéndose el polvo de su ropa dándo una sonrisa un tanto nerviosa disimulando el golpe, como si nadie hubiera visto el golpe tan fuerte que dió. Teodora bajó a su estilo de niña fresa.

Una vez ya todos abajo, siguieron su rumbo para la ciudad, específicamente al mercado.

— Chisguete, ¿Pues por dónde es? ¡Esta bien retirado del barco! Reclamó Nando, puso sus manos en su estómago con un poco de pena — además ya hace mucha hambre.

Leo incrédulo de las palabras de su hermano mayor paró en seco, causando que los demás también lo hicieran, se rascó su cabeza y miro de reojo a su hermano frunciendo el ceño — Dios... Nando, ¿Es enserio? ¡Si acabas de comer, barbudo! Te echaste casi todo el costal de pepitas antes de bajar, y todavía dices que tienes hambre.

—Oh, pues si así es mi estómago... Espera, antes de que digas cualquier cosa, emm, ¿Con qué dinero vamos a pagar la comida?

— Pues, creo que traigo como 50 reales, ¿Qué? ¿Tú no traes nada?

— Si, si tengo, creo que 30 reales.

—Bueno, eso nos servirá para comprar algo.

—Si, si pero ya vámonos que el tiempo es oro, chisguete.

Los jóvenes siguieron su rumbo al mercado, llegaron y había bastante gente, unos ya salían y otros entraban al mercado, el ambiente típico de esos lugares, un poco menos tenso y tétrico que la vez pasada. Cómo era de esperarse, los puestos de comida abundaban por do quier, había de dónde elegir, los cuatro chicos indecisos a dónde ir y con el estómago gruñendo estaban buscando un buen puesto de chalupas y uno que otro dulce como las charamuscas. Luego de unos cuantos minutos de buscar, por fin encontraron un buen puesto. Se sentaron a esperar su comida en una pequeña mesa de madera, no era muy bonita pero cumplía su función.

Xóchitl estaba sentada junto a Leo, lo miró un poco extrañada y preguntó —Leo, ¿A quien nos vamos a enfrentar es a Rosseau?.

Leo la miró de frente y respondió —Al parecer si, también a las momias aunque es extraño que no haya visto ninguna. Lo más probable es que estén en la mina o en el panteón.

— Oye, Chisguete, después de vencer a esos zombies —momias. Corrigió Leo —Si, si eso, después de vencer a las momias y al ruso —Rousseau. Volvió a corregir, Leo -Eso pues... Bueno, después de todo eso, ¿Que vamos a hacer? Digo, después de derrotar al charro negro ¿qué vamos a hacer? ¿Seguiremos siendo los cazafantasmas, nos enfocaremos en la panadería o te enfocarás en recorrer el mundo? Diciendo esto último de manera un poco desanimada, bajando poco la mirada.
—Descuida, barbudo, no me iré, la verdad no sé si quedarnos en Puebla o seguir con esto de ser cazafantasmas, no se que pase en el futuro pero se que vamos a estar juntos, todos. Dió una cálida sonrisa despreocupando a su hermano mayor. Justo después de eso, la comida está lista y servida en la mesa, los 4 integrantes empezaron a comer, pasó el tiempo y ya habían terminado. Pagaron, el total fueron 40 reales,  y se fueron. Era muy temprano apenas eran las 2:00 PM.

—Oye Leo, o sea, que vamos a hacer si todavía es muy temprano patán.

Leo lo pensó —hace tiempo, bueno creo que nunca hemos estado en un lugar disfrutando de sus bellezas. Podríamos ir a lugares bonitos y ya oscureciendo vamos a la mina.
Pensándolo bien, nunca habían ido a lugares  para disfrutar de su belleza, sino para salvar a las personas y la belleza del lugar que las criaturas amenazaban.

— La verdad a mí Nandito y a mi nos parece muy buena idea— dijo Teodora con mucho entusiasmo.

—Oye, yo nunca dije que... —fue interrumpido por Teodora —¡Claro que si dijiste que es buena idea eh Nan-di-to— cada sílaba que pronuncia un golpe el pobre de Nando se llevaba.

—¡Auch! ¡Auch! ¡Esta bien! ¡Esta bien!— pronunció, Nando, mientras se sobaba su brazo.

—Y a tí, Xóchi, ¿Te gustaría pasar el tiempo en esta bella tarde ? — Preguntó Leo hacia ella.

—¡Claro, Leo! Estaría encantada.—dijo Xóchitl dando una cálida sonrisa

Nando llamó discretamente a Teodora —pss Teo—

—mande Nandito—

—Mira, tu mejor amiga es Xóchitl y mi hermano, pues es Leo. Nosotros los queremos mucho y se nota que ambos se gustan mucho, ¿Que te parece si nos separamos de ellos y los dejamos solos, también nosotros estaríamos solos, ¿Qué tal?

Teodora procesando todo lo que le dijo Nando, se quedó pensando por un pequeño instante, su cara cambió de pensamiento a dar una sonrisa pícara. —¡Si! ¡Si! ¡Si!  Me parece muy buena idea. Ay ¡Al fin mi amiguis estará con su príncipe poblano azul! Desde que los vi ya sabía que se tenían ganas, o sea, Nando ¡Ya diles!

—Ahí voy, vaya, te emocionaste de más, de seguro más que ellos cuando les diga— Nando encaminó unos metros para llegar a dónde estaban ellos para decirles —Oigan, ustedes, la verdad mi Teo y yo queremos estar solos, ya sabes, Chisguete, así que ustedes se quedarán solos, sin nuestra presencia, juntos los dos.

Leo jaló a Nando hacia el y murmulló —¿Qué quieres decir con eso?

—Oh pues yo quería ayudarte, además, yo sé que tu quieres hermanito, que rápido creces, Chisguete... Ya, ándale, vete con mi cuñada —.

Leo le tapó la boca a Nando —¡habla más bajo, tarugo!—murmulló hacia el. —Esta bien, lo haré, pero lo hago porque... Bueno... O sea, si quiero, está muy bonita y un momento para los dos no estaría mal—.

—si, si, ya, pero ya vete que te pusiste rojo, chisguete.— Dijo Nando aguantandose un poco lo risa, por lo cursi que llegaba a ser su hermano y por lo rojo que se puso, parece tomate.

Leo respiró profundo, se armó de valor, y fue a dónde estaba Xóchitl, no era muy lejos, unos cuantos metros nada más —Oye Xóchi— llamó a la pelinegra —Mande Leo— respondió ella. —¿Te gustaría acompañarme a dónde sea pero solos?

La pregunta la tomó por sorpresa. Se emocionó internamente pero se controló —¡Claro que si Leo! Pero ¿Qué dirán Nando y Teodora?— Pregunto la pelinegra un tanto nerviosa.

—No hay problema por ellos. De hecho, fueron los de la idea, y, a mí me pareció muy buena idea, digo, ya que pues... Emm.— el castaño un poco apenado, no supo que más responder.

Xóchitl dió una cálida risita —Descuida, Leo, claro que te acompañaré.— Lo tomó de la mano haciendo que en el castaño apareciera un pequeño rubor.

—Muy bien chisguete, pues vayan, nos vemos a las 6:00 p.m. o 7:00 p.m. y vamos para la mina. Diviertanse, cuídense. —Pronunció Nando a su hermano menor.

—Esta bien, barbudo, nos vemos pronto—

Ambas parejas se dieron la espalda y encaminaron diferentes rumbos, sin preocupación a nada, disfrutando de Guanajuato. Sin embargo, Leo sentía una punzada de advertencia en su corazón, aunque no lo demostrara, tenía miedo, su conciencia decía que había encaminado a el y a sus amigos a la boca del lobo. Solo por querer tener una nueva y buena vida con sus  amigos, y claro, con su Xóchitl.









Continuará...

Tal vez el capítulo esté un poco aburrido pero muy pronto se pondrá más interesante.

La Última Leyenda.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora