010: cuestion de tiempo.

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NICHOLAS

—Dime que no vino... —No hizo falta que termine de decir para que mi mamá sepa perfectamente de qué estaba hablando.

—Tu padre no vino, está en San Francisco, por negocios —Note cómo inventó una excusa barata para no decir la cruda verdad: No quería verme, lo cual poco me molestaba porque yo tampoco quería verlo a él.

—Deliciosas galletas, Señora Chávez —Escuché como Julieta se atragantaba con las famosas galletas de limón de mi madre.

—Dime Lynn, querida. Me alegra que te gusten —me desconecte de la conversación en el momento en que se pusieron a hablar sobre la receta, tenía algo más en mente.

Julieta, estúpida Julieta. Nunca en mi puta vida he babeado por una chica como lo hago por ella, me sigue pareciendo una malcriada y caprichosa, que acostumbra a utilizar a la gente hasta que consigue lo que quiere, pero algo de ella me atraía, me buscaba, me llamaba, y no podía seguir tolerando esta lucha interna sobre sí rendirme ante el deseo o continuar con mis creencias.

Luego de un rato de charla (con charla me refiero a que mi madre no se callaba un rato como de costumbre y Julieta solo asentía perdida) mi madre se levantó de el sofá tomando su bolso y colocándose sus gafas de sol.

—Bueno, tengo que irme, Nick yo había venido a... —Hizo una pausa mirándonos a ambos, como replanteándose si hablar o no —Había venido a preguntarte si ibas a venir a el viaje anual de ski en colorado, nos encantaría que Julieta también venga, si está libre —Dijo poniendo su típica carita nostálgica, esa que pone siempre que quiere conseguir algo.

—Más bien te e encantaría a ti, ya sabes que con papá no se pued-

—Ahí estaremos —Interrumpió Julieta, lo cual me hizo sobresaltarme y mirarla enfurecido, mientras extendía mis brazos marcando en mis labios la oración: "¿Qué haces?"

—No sabes cuánto te lo agradezco, linda, hoy hiciste por mi más que lo que mi hijo ha hecho en años —Bromeó abrazándome fuerte mientras peinaba mi cabello hacia el costado como le gustaba a ella.

—Puedo escucharte —Respondí irritado con la situación, no me apetecía en absoluto la idea de ir a ese maldito viaje.

—Bueno chicos, los dejo, que bueno verte y al fin conocerte Julieta, sé que tu padre estará feliz de conocerla —Terminó su oración dirigiéndose a mí.

—Adiós mamá. —Dije abrazándola por última vez y cuando salió por la puerta la cerré y gire mi vista hacia Julieta, fulminando la con la mirada.

—¿Tienes una puta idea de lo que acabas de hacer? —solté incontrolablemente.

—¿Qué es el viaje de ski? —Preguntó ignorándome.

—¿Por qué mierda te metes en mi vida sin que nadie te lo pida, eh mocosa? —Me acerqué a ella furioso, haciendo que de un paso hacia atrás apoyada contra la puerta.

—Es imposible decirle que no a esa mujer...

—Ahora tendré que verle la puta cara a mi puto padre durante tres putos días —Deje salir todo el odio de mí.

—¿Y que tiene de malo? —Dijo encogiendo sus hombros confundida.

—No todas las familias son perfectas como la tuya, Julieta. —Comencé a caminar de un lado a otro nervioso, murmurando insultos que ni yo pude entender.

Todo lo que nunca te dije - Nicholas Chávez.Stories to obsess over. Discover now