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“Soy muy vulnerable ante tu ser”.

-Lucía Viera Pacelli

CAPITULO 26

El traje elegante

Después de que Lisa se marchara, dejando una amenaza inminente en el aire, el reportero se quedó en el restaurante VIP, inquieto y con la mente en un torbellino. La atmósfera era opulenta, pero él solo podía pensar en las palabras de Lisa; mientras miraba a su alrededor, notó que la mesa junto a él estaba ocupada por un hombre elegante, Kim Mi Seo.

Kim estaba sentado con aplomo, disfrutando de un exquisito plato gourmet. Su traje, diseñado a la medida, realzaba su figura esbelta y sofisticada. Cada bocado que tomaba parecía una declaración de poder y control, mientras su mirada se mantenía fija en el reportero, como si estuviera evaluando cada movimiento.

De repente, el teléfono del reportero vibró en su bolsillo. Al ver quién llamaba, sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Era Kim Mi Seo. Con manos temblorosas, contestó.

—Termina lo que te dije —ordenó Kim con voz firme y autoritaria desde su lujosa mesa.

El reportero tragó saliva, ansiedad apoderándose de él al escuchar esa exigencia. Con voz temblorosa respondió:

—Sí, señor Kim.

Antes de que pudiera añadir algo más, la llamada se cortó abruptamente. Miró a su alrededor; el ambiente lujoso del restaurante contrastaba con la tensión que lo envolvía.

Fue entonces cuando Kim Mi Seo se inclinó hacia adelante, mirándolo fijamente con una sonrisa arrogante que no prometía nada bueno.

—¿Qué tan bajo pudiste caer? —dijo con desdén—. Me sigues dando lástima. Oh, Lisa debiste irte cuando te dejé, pero te quedaste... Y ahora aquí estás, atrapado en este juego que nunca debiste jugar.

Kim volvió a inclinarse hacia su plato gourmet, disfrutando cada bocado como si estuviera saboreando no solo la comida sino también el poder que ejercía sobre su hermana, y lo que tenia en su mano.

Después de unos veinte minutos, Mi Seo terminó su plato y, con una sonrisa melancólica, recordando aquella joven, de cabello castaño oscuro, de piel bronceada, con esa delicadeza y contextura delgada... quién portaba una prenda diferente a lo que él miró de ella.

—Veo que al final no recuerdas que este fue el primer restaurante donde te invité a comer —dijo, su voz cargada de nostalgia. Su mirada se volvió seria—. Así es como se siente ser olvidado.

Mi Seo se levantó de la mesa. Sin otra palabra, se dio la vuelta y salió del restaurante.

Mientras caminaba por las calles, el sonido de los autos, sentía el peso de sus recuerdos. Se dirigió hacia el edificio donde se había hospedado todo ese tiempo, un lugar que ya no le traía consuelo, solo una sensación de vacío.

Al entrar al apartamento, encontró a su esposa, quien estaba sentada en el sofá con una expresión distante. Ella levantó la vista apenas un momento antes de volver a concentrarse en la pantalla del televisor.

—¿Dónde has estado? —preguntó ella con desdén, sin siquiera mirarlo a los ojos.

—Tuve una cena —respondió Mi Seo con un tono neutro, tratando de mantener la calma.

—¿Y eso es todo lo que tienes que decir? —replicó ella, su voz fría y cortante—. Me alegra saber que no te olvidaste de mí mientras estabas fuera.

BLACK SWAN (JENLISA)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora