Desnudar más que tu piel: orbitar tus dimensiones y poblar de besos tu superficie hasta sentirte enloquecer.
Lamer, besar, apretar, sorber...Domar tusmiedos y tus ganas, besar tus labios y tu alma,lamer desde tu frente a tus pies.
Omar Concepción
CAPITULO 28
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La inseguridades de los amantes
Regresé a casa sintiendo un torbellino de emociones en mi interior. Había tenido una conversación difícil con Mi-Seo y, a pesar de intentar mantener la calma, las lágrimas amenazaban con salir. Al llegar a la mansión, mi mente seguía atormentada por las fotos que había visto. En un arranque de frustración, golpeé una llanta del auto y grité:
— ¡Maldita sea!
El dolor en mi pie me hizo agacharme, sobándome la herida.
Con el corazón pesado, entré a la mansión y vi a Jennie sentada en el sofá, absorta en su libro "Dulce pecado". El nudo en mi estómago se apretó al verla. Necesitaba su cercanía, pero me sentía demasiado atrapada en mis pensamientos para dar ese paso.
Cuando Jennie levantó la vista y me sonrió, su expresión era cálida y abierta. Sin pensarlo dos veces, se levantó y me abrazó con fuerza. Pero yo dudé; las imágenes seguían rondando en mi mente y no podía dejar de sentirme abrumada. A pesar de que ella me rodeaba con sus brazos, yo permanecía inmóvil, sin poder corresponderle.
Jennie no me soltó. Su abrazo era firme y lleno de amor; estaba ahí, dándome el tiempo que necesitaba para abrirme. Poco a poco, sentí cómo la calidez de su presencia comenzaba a deshacer el hielo en mi corazón. Fue entonces cuando finalmente cedí. La abracé de vuelta con toda la fuerza que tenía, dejándome llevar por esa conexión tan profunda.
En ese instante, todo el dolor que había cargado se sentía un poco más ligero.
De repente, la voz familiar de la señora Choi interrumpió el momento.
— ¡La comida ya está lista! —anunció desde la cocina.
En ese instante, sentí que el nudo en mi estómago se apretaba más. No tenía ganas de comer. A pesar de eso, Jennie me miró con esa sonrisa que siempre me anima y dijo:
— Vamos, solo un poco. No puedes quedarte sin comer.
Me senté a la mesa, pero el malestar seguía ahí, como una sombra que no me dejaba en paz. Sin embargo, decidí no hablar de ello y simplemente sonreír. Finalmente, murmuré:
— Voy a mi habitación.
Me retiré rápidamente, buscando refugio en mi espacio. No pasó mucho tiempo antes de que Jennie entrara en la recámara. La vi preocupada y supe que lo notaba. Quería hablarme, pero también sabía que necesitaba tiempo.
— ¿Estás bien? — preguntó con voz suave mientras se sentaba al borde de la cama.
Me acosté de lado, mirando hacia la pared, tratando de ordenar mis pensamientos. Pero entonces sentí su presencia a mi lado. Jennie se tumbó junto a mí y me dio un poco de consuelo; era como si su cercanía disipara parte de mi tristeza.
Sin pensarlo dos veces, me giré hacia ella y la abracé de nuevo. Sus ojos brillaban con una mezcla de preocupación y cariño mientras nos mirábamos fijamente. En ese momento, algo cambió entre nosotras; el aire se volvió denso con una emoción palpable.
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BLACK SWAN (JENLISA)
FanfictionLisa una chica presupuesta a amar a su prometido siéndole infiel, pero la vida le puede jugar una carta, y es enamorarse de su cuñada. © Gracias por leer.
