Júrame que no tendré que arrepentirme de entregarte hasta el alma.
> Juan Ardini
CAPITULO 30
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Mi querida amada.
JENNIE
La oficina se sentía como una prisión. Las paredes, que alguna vez me parecieron seguras, ahora se cerraban sobre mí con cada segundo que pasaba. No pude más. Todo lo que había estado guardando en mi interior estalló como un volcán en erupción. Dejé caer todo lo que tenía en las manos: fotos, flores, mis sueños, mi amor...
Salí de la oficina sin mirar atrás, sintiendo cómo el aire fresco de la tarde chocaba contra mi rostro como un puñetazo. Subí a mi auto, las lágrimas brotando de mis ojos, y cuando encendí el motor, el rugido me pareció un grito de desesperación. La rabia y el dolor se entrelazaban en mi pecho mientras pisaba el acelerador a fondo.
— ¿Por qué? ¡¡¿Por qué?!! — grité, aunque sabía que nadie podría escucharme. Las palabras salían de mi boca como balas perdidas en la noche. — ¿Por qué soy mujer? ¿Qué hice mal? Q....Que hice mal..... ¡¡Por un carajo!!
El mundo afuera se convirtió en un borrón. Los edificios pasaban velozmente, pero yo solo podía ver los recuerdos desgarradores que me atormentaban. La imagen de Lisa y Mi Seo seguía grabada en mi mente, un eco cruel que golpeaba cada rincón de mi ser.
-¡Duele tanto! ¡Maldita sea!, ¿Por qué me duele? -grité mientras mis manos temblaban en el volante. Las lágrimas caían sin cesar, empañando mi visión; no podía detenerme, no quería detenerme. Era como si cada lágrima liberara un poco del peso que llevaba dentro.
Sin darme cuenta, pasé junto a dos semáforos en rojo. El sonido del claxon de otros autos resonaba en mis oídos como una advertencia lejana que no podía escuchar.
— ¿Por qué me duele tanto? ¡¿Por qué?!
Repetí una y otra vez, como si pudiera encontrar una respuesta al grito desgarrador de mi corazón. Las palabras se deslizaban entre sollozos y gritos; cada pregunta era una herida abierta que nunca sanaría.
El aire frío entraba por la ventana abierta mientras seguía conduciendo a toda velocidad, sintiendo cómo cada latido de mi corazón resonaba con la intensidad de mi sufrimiento. No sabía adónde iba; solo quería escapar de esa realidad que me había atrapado.
Y sin darme cuenta. Llegué a la mansión, el corazón latiendo a mil por hora. Salí del auto sin pensar, mis pies golpeando el suelo con fuerza mientras corría hacia la puerta. Las lágrimas aún caían por mis mejillas, pero no me importaba. Tenía que encontrarla.
— ¡Lisa! — grité, mi voz resonando en el aire. La angustia se desbordaba de mí. — ¡Lisa!
La puerta se abrió lentamente, y vi sombras moverse dentro. No sabía si alguien estaba allí, pero necesitaba que me escuchara. Cada grito era un rayo de desesperación, un llamado que atravesaba la noche oscura.
— ¡Lisa! — volví a gritar, sintiendo cómo la rabia y el dolor se entrelazaban en cada palabra.
Estaba dispuesta a enfrentar lo que fuera necesario para encontrar respuestas, para entender por qué todo esto me estaba pasando.
Mientras seguía gritando su nombre, vi a Lisa acercarse lentamente. Su figura se recortaba contra la luz tenue de la entrada, y aunque su rostro mostraba confusión, había una calma en su andar que me irritó aún más. Ella llevaba un vestido elegante, negro y ajustado que resplandecía sutilmente con cada paso, y su cabello perfectamente arreglado caía en suaves ondas sobre sus hombros. Se veía deslumbrante, como si estuviera lista para una gala, pero esa imagen solo me hacía sentir más perdida.
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BLACK SWAN (JENLISA)
FanfictionLisa una chica presupuesta a amar a su prometido siéndole infiel, pero la vida le puede jugar una carta, y es enamorarse de su cuñada. © Gracias por leer.
