Capítulo 5

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Calma.

Solo podía sentir calma, no había dolor alguno en mi cuerpo ni pensamiento que pudiera atormentarme, me sentía en paz.

Observé mi entorno buscando respuestas del porqué me sentía así, mi habitación se veía normal, en el mismo estado de siempre, pero con un tono más cálido y tranquilo.

Me levanté de mi cama con suavidad y empecé a caminar, no tenía ni idea de a donde, pero solo me dejé guiar por mis piernas. No pude evitar abrir los ojos con fuerza al ver la habitación de mi hermana abierta.

Recuperé el control de mi cuerpo en su totalidad, con algo de miedo, pero un poco de esperanza en mi corazón me acerqué, con el deseo y necesidad de verla, las lágrimas cayeron de mi rostro cuando fue así.

Vestía justo la ropa que tenía el día en que falleció, su cabello suelto el cuál no pasaba de su cintura, cuando me vio sonrió con calidez y abrió los brazos para recibirme en un abrazo, no pude evitar correr hasta ella y acunarme en sus brazos, las lagrimas no dejaban de caer, pero yo solo me concentraba en no perderla, en no dejar que escape de mis brazos, mi abrazo era solo una manera de aferrarme a ella.

Podría haber pasado horas, días, años y yo ni me habría enterado, el tenerla conmigo, acariciando mi cabello mientras lloraba se había convertido en mi prioridad en ese momento.

Llegó un punto en que el sentí que no podía llorar más, no tenía más lagrimas que derramar, aflojé un poco mi agarre y la miré a los ojos, tomé su rostro y lo examiné. Al inicio no me preocupe por esto, pero era imposible, ella murió, ¿por qué ahora estaba conmigo?

- ¿Cómo...? – Cuando me parecía una tarea imposible logré hacer que algunas palabras salieran de mi boca, necesitaba saber como era esto posible. - ¿Cómo es que ahora...?

- No lo estoy – No pude terminar de preguntarle nada. Su voz era igual de dulce que como lo fue siempre. – Estoy muerta, Noah. Esto es un sueño.

Sentí como mi corazón dolía, ya lo sabía, pero aun así quería creer que todo era falso, que ese año sin su compañía era falso. Respiré profundo para evitar llorar con todas mis fuerzas.

- Entonces, espero no despertar – Hablé con seriedad, pero con un nudo en la garganta.

- ¿Seguro? – Me preguntó con aires de inocencia, pero con una sonrisa. – Si así fuera no podrías ver a Cody.

No pude evitar sorprenderme, ella nunca llegó a conocerlo en vida, ¿cómo es que ahora sabía de él?

- Aquí podemos ver todo lo que ocurre en tu mundo, ahora soy tu ángel guardián oficial – Sonrió y luego de su espalda salieron unas alas casi transparentes, pero de un tono blanco. - ¡También tengo alas!

No pude evitar sonreí y casi reír un poco, no ha perdido esa personalidad tan alegre y positiva, me recordó a alguien, Cody.

Hablamos de todo un poco, principalmente fue ella quien habló, me contó como era estar "muerta", también me contó que algunas veces podían ver lo que ocurría con sus seres queridos a través de una especie de "lago", me dijo que constantemente me veía a mi y a nuestra madre.

- También conocí a nuestro tío Thomas – Habló igual de emocionada que en toda nuestra conversación, pero al notar mi cara de confusión decidió ser más específica. – Es nuestra tátara abuelo, te caería bien.

- ¿Por qué me caería bien? No lo conozco.

- Porque le fascinan los libros al igual que a ti, sigo pensando que podrías ser un buen bibliotecólogo.

- ¿Para mandar a callar a todos? Podría aceptarlo – Reí un poco y aparté la mirada que posaba en ella para murmurar en voz baja. – Aunque sé que no podré.

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⏰ Última actualización: Nov 26, 2024 ⏰

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"Por favor, un rato más" - nocoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora