CAPITULO 3

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CAPÍTULO 3

No sé si la agonía o el desear la vida, fue lo que me hizo correr desesperadamente de aquel lugar cerca del mar, pero logró que abriera mis ojos de golpe, y poder respirar del aire frio a mi alrededor.

Mi corazón estaba incontrolable, lo escuchaba hacer eco en mis oídos. Había una ligera lluvia cayendo, y los grandes arboles se extendían a una altura inimaginable dando una agradable imagen. Con mucho esfuerzo logré sentarme, pero sentí el dolor recorrer todo mi cuerpo, grité, pero después le alegré de sentirlo, estaba viva.

Miré a mi alrededor, totalmente sola entre el gran bosque húmedo y con una ligera neblina. Apoyándome de un árbol, logré levantarme y caminé hacia la calle, que lograba apreciar de lejos, un par de minutos pasaron cuando llegué frente al auto que estaba como lo recordaba, destruido en su totalidad y recordé rápido el accidente y lo que había pasado en el bosque.

Me giré bruscamente buscando a aquel encapuchado que intentó asesinarme, respirando agitadamente, todo sentimiento positivo que sentí hace unos minutos había desaparecido, mientras a mi mente llegaban las imágenes de mi muerte y de una agonía que no había sido real.

Me senté recargada en el auto y miré mi rodilla sangrando sin parar mientras caía al suelo, diluyéndose con los charcos de lluvia, no se cuanta sangre había perdido, pero mi debilidad me hacía sospechar que demasiada, temblaba sin control y sin poder detenerlo, lagrimas comenzaron a rodar en mis mejillas.

—¿Puedo ayudarte?—una voz se escuchó a mi lado provocándome un gran susto—Lo lamento

Logré asentir mientras sentía mis ojos pesados, estaba quedando inconsciente.

—Te cargaré—sus brazos lentamente me rodearon y pude verle en rostro, su desconocido rostro emanando preocupación por la situación, me hicieron darme cuenta de que me ayudaría.

Sin poder decir una palabra, con la mirada lanzaba miles de agradecimientos, mientras él caminaba a un lugar, lejos de mi auto. Pronto, estaba dentro de lo que parecía ser una camioneta, pensé en el desastre que dejaría aquí, pero no debía preocuparme por eso, solo debía llegar rápido a un hospital.

—Gracias—logré decir débilmente antes de que cerrara la puerta, luego solo cerré mis ojos cayendo en un estado inconsciente.

—Ella estará bien—la voz hizo eco en mis oídos—logramos contactar a su familiar y vendrán pronto, solo tomarán tu versión y listo, es rutina

—De acuerdo—la voz de un joven le respondió, parecía ser quien me trajo

—Qué suerte tuvo, algunos minutos más y no lo lograba—estaba en el hospital

—Joven—una voz gruesa se escuchó—hablemos afuera

—Malía—escuché con tono animado—¡Vamos cariño, despierta!

Era mi tía, quien me animaba a despertar y con demasiado esfuerzo, logré ver un poco de luz blanca, que por reflejo cerraron de nuevo mis ojos, pero lo intenté esperando adaptarme a la fuerte luz a mi alrededor

—Está despertando, ¿debería hablar a una enfermera? —escuché a Sana saliendo de la habitación

Abrí mis ojos, logrando poco a poco adaptarme y ver a mi tía, quien estaba frente a mi sonriendo por haber finalmente despertado

—Gracias al cielo—ella me llenó de besos el rostro—no sabes cómo me tenías de preocupada

Giré mi cabeza analizando lo que había a mi alrededor, una habitación de hospital sencilla, blanca y común, solo con un cuarto aparte para el baño. Sentí en mi mano derecha lo que parecía ser una canalización y arriba una bolsa de sangre parecía estar acabándose, y en mi mano izquierda, también estaba canalizada con un suero.

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⏰ Ostatnio Aktualizowane: Nov 28, 2024 ⏰

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