heeseung • enhypen

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Escribí esto mientras venía en el carro así que no sé que tan bien quedó jsjs pero espero que les guste^^

Es sad porque hoy me desperté nostálgica, pero ya estoy mejor jiji

Sin más, disfruten de la lectura 🐇

Gracias por leer 💖 tqm



























































Estar aquí después de dos largos años se sentía, nostálgico.

Todo seguía igual, los cuadros y el tonto adorno de conchas de mar que me compró en ese viaje que hicimos a la playa, seguían en su lugar. Solo que ahora todo lo cubría el polvo y la humedad, la soledad.

Apenas puse un pie dentro del que fue mi hogar por más de dos años, sentí un estremecimiento que me recorrió todo el cuerpo, mi pulso se aceleró, y las ganas de escapar y de salir corriendo no me faltaron, pero sabía que había llegado el momento de enfrentar todo y darle fin al que fue el mejor episodio en mi vida.

De mi maldita existencia.

Aún estaban en el perchero colgados nuestros abrigos, sus abrigos. Los trastes que usamos en la última cena que compartimos seguían en el fregadero. Las sillas corridas, los cojines de los sofás arrugados y sus zapatos y los míos dónde solían estar siempre. Todo estaba igual, todo seguía igual, pero lo único que era diferente era que él ya no estaba aquí.

Ya no llegaba a casa y era él lo primero que veía al entrar. Sus brazos rodeandome y su voz diciéndome al oído lo mucho que me había extrañado. Su risa, su olor. Ya no estaban más aquí.

Ya no estaba aquí, y me moría de la tristeza porque sabia que aunque todo parecía ser lo mismo, estaba lejos de serlo. Porque él había muerto y por más que rogara, llorara y suplicará, él jamás volvería...

Mi Heeseung se había ido y me había dejado con el corazón en mil pedazos, destrozado.

Aún no había logrado repararlo, aún no había podido admitir y aceptar al 100% que él ya no estaba en este mundo, pero gracias a mi familia y a mis amigos, el proceso de duelo y de sanación estaban rindiendo poco a poco sus frutos. Ya no lloraba cada vez que alguien lo mencionaba, ya no iba y me encerraba en mi cuarto cada vez que un recuerdo de el me invadía. Ahora sonreía y vivía felizmente mi vida porque sabía que Heeseung así lo habría querido, y sabía que dónde sea que el estaba, estaba muy orgulloso de mi, porque después de la muerte hay vida y tenía que aceptarlo tarde o temprano, aunque me doliera.

La razón por la que yo había regresado a mi antigua casa, en la que había vivido con mi difunto esposo por más de cinco años, era porque había tomado la decisión de ponerla en venta, y que otra familia la llenara de felicidad y hermosos recuerdos como lo habíamos hecho nosotros todo el tiempo que vivimos aquí. Sabía que era la mejor decisión, porque así sería más fácil para mí sanar y dejar ir lo que alguna vez amé más en mi vida.

Era algo que tenía que hacer, por mi y por mi paz interior.

Y si para hacerlo tenía que decirle adiós a Lee Heeseung, estaba dispuesta a hacerlo.

Caminé lentamente por cada rincón de la pequeña casa, observando todo y sonriendo con los ojos empañados cada vez que recordaba a mi amor. Acaricie la mesa y la barra de la encimera, dónde muchas veces el me había puesto sobre ella y me besaba con todo el amor y la adoración que sentía por mi. Ese sofá donde pasábamos largas noches acurrucados viendo televisión o simplemente viendo por la ventana la lluvia, era tan hermoso que el y yo realmente nos relajábamos y nos sentiamos mas conectados, estando simplemente en silencio, sintiendo cerca la presencia del otro.

Después fui a la cocina y ahora sí lloré, porque juro que podía verlo ahí de pie frente a la estufa haciéndome esa comida que tanto me gustaba. Era tan bueno, él amaba hacerlo, cocinar para mí. Podía oir el sonido de los sartenes y ese peculiar sonido que hacía la comida cuando se estaba cocinando. El maldito olor lo podía sentir en mis narices y era un jodido martirio.

Un martirio que la vida me lo hubiera arrebatado. Me quitara mi felicidad de un momento a otro.

¿Por qué si él era tan joven? ¡Tenía tantas cosas por vivir, por experimentar! Pero todo eso se le había arrebatado. Todo.

La silueta (o fantasma, la verdad estaba perdiendo la cabeza, otra vez) de Heeseung volteo hacia mi dirección y me sonrió. Me sonrió como solía hacerlo siempre. Mi corazón latió desbocado y estaba segura que en cualquier momento perdería la conciencia.

—¿H-heeseung?

—Llegas tarde, cariño. Pero tienes suerte, porque tu esposo ya está cocinando para ti. Dime, ¿Mi bebé tiene hambre?

Ya estaba llorando a mares, los sollozos se estaban de mi boca y había comenzado a caminar hacia él, que era un producto de mi imaginación porque sabía que mi mente otra vez estaba jugándome una mala pasada, como antes tantas veces lo hizo.

—H-heeseung...

—Siempre voy a estar para ti, cariño. No lo olvides...

—¡Heeseung!

Pero ya había desaparecido, y lo único que hice fue tirarme al suelo y hacerme una bolita sin dejar de llorar y gritar maldiciendo a la vida y a Dios por quitármelo.

















(...)

—No puedo vivir sin él...

—Tienes que hacerlo, amor. Sabes que el no habría querido verte de esta manera...

—No puedo, madre. Heeseung lo era todo para mí, ya nada tiene sentido si no está aquí conmigo...

—Cariño...

—Mamá por favor... —me puse de rodillas abrazando la piernas de mi madre, y para este momento, ella también se encontraba derramando lágrimas viéndome con profunda tristeza y dolor—... Quiero que Heeseung regrese, quiero que vuelva. ¡Quiero que este aquí, conmigo! Voy a morir si el no vuelve, madre, voy a morirme...

—Mi amor... —ella se agachó y me envolvió entre sus brazos, brindándome consuelo.

Pero no servía de nada, porque la tristeza de mi corazón seguía ahí, y sabía que no se iría así de facil, con unas palabras de aliento y diciendo que todo estaría bien, porque nada lo estaba.

Nada.




One shots; Kpop Idols ♡Donde viven las historias. Descúbrelo ahora