Nami es vista como una mujer modelo por la alta sociedad, una buena esposa que es capaz de hacer lo que sea por su esposo y una chica de buenos modales.
Pero todo era una falsedad...
Nami no era así, no amaba a su esposo, lo odiaba con todo su ser y...
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Nami abrió con molestia los ojos con un terrible dolor de cabeza, a la próxima pensaba mejor y no bebia como si le hubieran puesto los cuernos.
Nami:¿Que horas son...?.
No sabía el porque lo decía en voz alta cuando sabía que nadie le respondería.
Robin: las 8 en la mañana -dijo con calma.
Nami: oh, gracias Robin...
Robin sonrió amablemente y Nami le devolvió la sonrisa, puso su brazo en sus ojos para poder relajarse hasta que se dió cuenta...
Nami:¡¿Robin?! -grito sorprendida.
Si no fuera por el horrible dolor de cabeza que estaba teniendo se hubiera levantado con más fuerza.
Nami: ay, ay... Que dolor.
Robin: debes tener cuidado, ten una pastilla para el dolor de cabeza -dijo con suavidad.
Nami: gracias -murmurro cansada.
Antes de hacer cualquier cosa Nami se tomó primero la pastilla y se relajo.
Nami:¿Que haces aquí? ¿Quien te abrió? -pregunto confundida.
Robin: vine a verte anoche y tú fuiste quien me abrió...
La menor se sonrojo de vergüenza ante la sóla idea de haberse humillado delante de la ojiazul.
Nami: que vergüenza que me hayas visto en ese estado... Perdón...¿Por qué querías verme? -pregunto confundida.
Robin se quedó en silencio y simplemente se sentó a su lado, no creía que fuera buena idea decirle la verdad.
Robin:"primero debo darle apoyo como su amiga" -penso seria- algo me decía que estarías en problemas así que quería verificar que estuvieras bien...¿Por qué bebiste como una loca?.
Nami: n-no hay ninguna razón en particular -murmurro nerviosa.
No le podía decir la verdadera razón de ello, seguramente Robin pensaría que es una chica muy infantil e idiota.
Robin:¿Dónde está... Ichiji? -pregunto curiosa.
Nami: está en un viaje de trabajo... Volverá en algunos días, creo -dijo desinteresada.
La menor acostó su cabeza en la almohada y soltó un fuerte suspiro, tenía tanto sueño que era capaz de quedarse dormida en ese instante.
Robin: si tienes sueño puedes acostarte -dijo con calma- yo me quedaré contigo.
Nami: no te preocupes... Has hecho mucho por mí -dijo con una sonrisa.
Robin: insisto... Duerme -murmurro con suavidad.
Nami soltó un suspiro y decidió obedecer, sabía muy bien que Robin era terca.
Era igual que Reiju, cuando veía que estaba mal no paraba de insistir hasta que ella aceptará su petición.
Esas 2 ma hacían recordar a su hermana.
Una sonrisa nostálgica se formó en sus labios y en pocos segundos Nami volvió a quedarse dormida con recuerdos de su niñez que la hacían seguir en esta vida.
Robin miro atentamente a Nami y soltó un suspiro, odiaba mentirle Pero debía de hacerlo.
No quería parecer una entrometida en su vida privada así que debía ocultarle, hasta el momento, que ella sabía la verdad sobre el porqué estaba con Ichiji.
Soltó un suspiro y arropó con delicadeza a la menor para bajar al primer piso, debía de hacerle un desayuno a la pelinaranja para cuando despierte.
Por lo menos sabía cocinar algunas cosas.
...
Nami abrió lentamente sus ojos y se levantó lentamente, aún tenía sueño pero su hambre podía más con ella.
Tenía tanta hambre que realmente no tenía ánimos de hacerse el desayuno.
Nami:"seguramente Robin ya se fue a su casa" -penso con seguridad.
Un delicioso aroma inundó sus fosas nasales cuando ya estaba abajo, eso la dejo sorprendida pues no había ningún empleado en la casa.
Se acercó lentamente a la cocina y no pudo evitar sonrojarse, Robin se encontraba de espaldas con un delantal preparando café.
Nami sabía que debía quitarle los ojos de encima, Robin ya tenía pareja y ella era una mujer casada por todos los cielos.
Pero no era capaz de hacerlo y se debió dar una cachetada para reaccionar.
El sonido hizo que Robin girará su cuerpo y viera a Nami allí en la puerta.
Nami: y-yo... Creí que te habías ido a tu casa -dijo nerviosa.
Robin:¿Que fue ese ruido?.
Nami: nada, nada... Sólo sentí que había un mosquito en mis mejillas y ya -dijo nerviosa.
Robin se quitó el delantal y se acercó a ella con una mirada de preocupación, Nami quería evitar que viera el rojo en su mejilla.
Odiaba su piel tan delicada y ligeramente pálida.
Robin: Nami, no deberías golpearte de ese modo, podrías lastimarte -dijo con los brazos cruzados.
Nami:"seguramente sería mejor que estás aquí...".
Robin: disculpa que haya usado tu cocina sin tu consentimiento Pero quería hacerte un desayuno -dijo con una sonrisa.
Nami nego con tranquilidad y le dió una sonrisa, aunque le agradaba que Robin estuviera allí algo le decía que debía de alejarse...
Había algo en sus memorias que no era tan claro y eso la ponía nerviosa.
Nami:"espero que no haya hecho una estupidez".
Robin siguió mirando a Nami de manera fija, era como un Alcón vigilando a su presa y eso sólo ponía nerviosa a Nami.
Reiju: Nami ¿Estás bien? No supe de ti en todo el día de ayer y me asusté de que hayas intentado otra vez...
El Momento se vio interrumpido cuando Reiju entro a la casa y vio a ambas mujeres bastante cerca para su gusto.
La pelirosada miro a su cuñada con los ojos entrecerrados y Nami trago grueso, hubiera preferido que el que entrara por esa puerta fuera Ichiji.
Nami: hola Reiju... -dijo nerviosa.
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