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Nami no sabe cuándo Pero se había quedado nuevamente dormida en los brazos de Robin que se quedó a su lado siempre mientras le acariciaba el cabello para calmar cualquier cosa que pudiera suceder en su cabeza

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Nami no sabe cuándo Pero se había quedado nuevamente dormida en los brazos de Robin que se quedó a su lado siempre mientras le acariciaba el cabello para calmar cualquier cosa que pudiera suceder en su cabeza.

Tenía unas cuentas idea pero ninguna creía que Nami le gustará, así que necesitaba un nuevo enfoque para ayudar a la menor.

Y sabía muy bien a quien llamar.

Con calma tomo su celular y le envío un mensaje a su super amigo quien rápidamente le contesto.

...

Nami abrió los ojos con pereza y con un vacío en el estómago, necesitaba comer algo lo más rápido que pudiera.

Se levantó con pereza de la cama y noto la ausencia de Robin en la cama, todo lo que había sucedido unas horas antes con la mayor.

Jamás le había pedido ayuda a nadie, siempre se había guardado las cosas malas para ella misma.

Tal vez por eso se alejo de todos para no ser una molestia.

Soltó un suspiro y salió de la habitación con una sensación de debilidad en el cuerpo, muchas emociones por una mañana, de eso estaba segura.

Con cuidado bajo de las escaleras para encontrarse con el primer piso completamente oscuro.

Nami:¿Qué...?.

La luz se prendió y Robin estaba en la mesa, la cual tenía una decoración bastante bonita y una comida que hizo que el estómago de la pelinaranja sonará.

Pero antes debía de resolver las dudas que tenía.

Nami:¿Qué está sucediendo aquí? -pregunto confundida.

Robin: eso puede esperar, siéntate, estoy segura de que tienes mucha hambre -dijo con una sonrisa.

Aquella capa de desconfianza y elegancia que práctico durante tanto tiempo se cayó por el gran hambre que estaba teniendo.

Empezó a comer como una niña pequeña mientras que Robin la veía con una pequeña sonrisa en sus labios con toda la calma del mundo.

Nami parecía una niña en esos momentos...

No podía evitar sentir ternura y amar esa faceta suya.

El desorden siempre la ha molestado Pero cuando era Nami Eso podía cambiar.

Nami cuando se dió cuenta de lo que estaba haciendo no pudo evitar sentir vergüenza, una cosa era llorar y otra cosa muy diferente era mostrarse como una niña sin modales.

Nami: yo... Disculpa -dijo avergonzada.

Robin:¿Por qué te disculpas? No me molesta eso... Además, no comiste nada en todo el día así que mejor come como quieras -dijo con calma.

Nami se quedó en silencio y miro a la mayor con un sonrojo, y no precisamente de vergüenza, miro el plato y se sorprendió mucho al ver lo que estaba comiendo.

Nami: esto es...

Robin: le pregunté a Franky sobre tu comida favorita y dijo que eran las frutas y mandarinas, así que pedí un ensalada de frutas con una salsa de mandarina -dijo con una sonrisa.

Nami abrió la boca en completo shock y sintió como sus ojos estaban a nada de soltar lágrimas.

Hace tiempo que no comía algo así tan hecho lleno de amor.

Una sonrisa se formó en sus labios mientras que Robin miraba todo con una pequeña sonrisa admirandola como si fuera una obra de arte.

Y lo era.

Para ella, Nami era la obra mas hermosa jamás creada.

Para ella, Nami era la obra mas hermosa jamás creada

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Continuará

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๑۞๑,¸¸,ø¤º°'°๑۩ 𝕸𝖆𝖑𝖆 𝕸𝖚𝖏𝖊𝖗 ๑۩ ,¸¸,ø¤º°'°๑۞๑Donde viven las historias. Descúbrelo ahora