forgive me

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Tori's pov

—Oye, ¿Cuándo vas a decir tus primeras palabras? — Le pregunté con curiosidad a Lucy, mientras la veía haciendo pequeños sonidos y jugaba con sus juguetes.

Ella me volteó a ver con curiosidad y se rio, era común en ella reírse de todo lo que yo decía o hacía, estaba empezando a creer que me veía como algún tipo de payaso de circo. No me molestaba ser un payaso para ella, me daba demasiada ternura como para poder quejarme.


Ahora que la veía bien, sus facciones son bastante distintas a las de la señora West, su cabello era rubio claro, casi dorado, West era castaña, tal vez venía de familia el nacer rubio y mientras crecían su cabellera se iba oscureciendo. Ahora, sus ojos... Son totalmente distintos, tanto la forma de estos como el color, los ojos de la niña eran un café oscuro, todo lo opuesto a los gigantes orbes verdosos de Jade, casi tornándose grises.

Tomé a la niña en mis brazos y acaricié sus mejillas, sonriéndole ampliamente. Quizás se parecía más a su padre.

—Voy a empezar a enseñarte a hablar. — Murmuré, chocando mi dedo suavemente contra su pequeña nariz. — Así tendré con quien charlar. — Añadí con gracia, creo que ya empezaba a ser tiempo que ella empezase a siquiera decir palabras fáciles, después de todo, ya iba a cumplir un año y tenía la mayoría de dientes.

Tal vez solo le daba pereza hablar, porque he notado que es una niña bastante inteligente, entiende varias cosas a su temprana edad, sabe cuándo las personas están tristes y puedo jurar que sabe muy bien cuando ha hecho algo que no debía. Tiene muy buenos genes.

La escuché balbucear algunas cosas, mientras señalaba sus juguetes, si ella se lo propone, podría estar hablando a la perfección dentro de unos pocos meses. Yo me encargaría de ayudarla, si pude hacer a su madre convertirse en su mejor versión maternal, no sería problema enseñarle a hablar a una bebé tan inteligente.

Era una bendición tener gente que realmente le importe tus progresos en la niñez.

Flashback

—Mami, mira... — Le enseñé un dibujo que había hecho ese mismo día en el colegio a mi madre. — Eres tú, yo y papi. — Señalé con emoción. — La maestra me puso diez, ¿Te gusta?

—Sí, sí, qué lindo, cariño. — Sacudió su mano restándole importancia. — Ve a cambiarte. — La miré con curiosidad y me acerqué a ella.

—¿No vas a ponerlo en la nevera? La mamá de Emily siempre pone sus dibujos en la nevera.

—Si quieres hazlo tú. — Mi sonrisa se fue desvaneciendo y solo asentí.

—Okay... — Dejé el dibujo en la mesa de la cocina y me fui a mi habitación.

Esa situación se fue repitiendo cada vez que yo trataba de mostrarle algo o contarle sobre lo que me interesaba, tanto así, que al ir creciendo ya ni siquiera trataba de contarle sobre mi día, porque sabía que nunca le iba a interesar.

Actualidad

Sentir que no le importas ni a tu propia madre o padre es una de las peores sensaciones por las que puedes pasar cuando eres un niño, ya que, empiezas a desvalorizarte a ti mismo y las cosas que te pasan, debido al poco interés que tu madre demuestra al respecto, normalizando malos tratos y desinterés tanto de parte de amigos, pareja y puedes llegar a repetir ese patrón con tus propios hijos.

Me gusta pensar que cuando tenga hijos propios yo sí sabré criarlos. Por el momento, deseo dejar un buen recuerdo en Lucy y que ella no se sienta de la misma forma en la que yo lo hice.

The Babysitter - JoriDonde viven las historias. Descúbrelo ahora