Look back

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10 años atrás.

—¿Sabes? Amaría tener una hija...— Stephanie murmuró comiendo de su helado, mientras al lado suyo, su amiga bebía una cerveza, ambas reposaban en la cama de la rubia.

—Y... ¿Por qué me cuentas eso a mí?— La castaña cuestionó, con clara confusión en su tono de voz, mientras buscaba respuestas.

—Era un dato curioso.— Se encogió de hombros con una pequeña sonrisa.

—Espero no pienses tenerla conmigo, porque no me interesa.— Jade enarcó su ceja mientras entrecerraba los ojos.

—Ew, jamás.— Stephanie hizo una mueca de asco.— Solo imaginar que podría tener tu mal humor me hace sentir escalofríos.

—Gracias al cielo.— Jade se encogió de hombros, devolviendo su atencion a la bebida en mano.

Stephanie la vio por unos segundos y gruñó.

—¿No vas a preguntar por qué quiero tener una hija?

—No me importa realmente.— La ojiverde le restó importancia al tema.

—Grosera.

—Lo soy.— Jade sonrió de lado, pero notó el pequeño puchero en el rostro de su amiga y suspiró.— A ver, dime, ¿Por qué quieres tener una hija?— Hizo un tono chillón.

Los ojos de Stephanie empezaron a brillar y se acomodó en la cama.

—Quiero saber qué se siente tener a un mini tú... Tener la alegría de saber que hay un ser que te ve como su héroe...— La rubia le ofreció una cucharada de su helado a su amiga, Jade aceptó, inclinándose levemente para tomar el helado con su boca.

—¿Y después qué pasará? ¿La darás en adopción?— La ojiverde alzó la ceja con una sonrisa burlona.

—¡Claro que no! ¿Por qué haría eso?

—Porque sé como eres. Posiblemente te aburras, posiblemente después de unos días ya no sabrás qué hacer, te daría un par de meses siendo demasiado optimista.

—Grosera. Estamos hablando de una vida, no sería capaz de hacerle eso a mi propia sangre.— La rubia hizo un pequeño puchero, viendo mal a su amiga.

Jade asintió, claramente no tan convencida por las palabras de la mayor.

—¿Y cómo planeas llamar a tu dichosa hija que ni siquiera has concebido?— Preguntó sonriendo con descaro.

Stephanie pareció meditarlo por unos segundos hasta que finalmente tomó la palabra.

—¿Recuerdas a nuestra antigua maestra de canto?

Jade frunció el ceño, viendo hacia arriba, tratando de recordar a quién se refería su amiga.

—¿La de secundaria?

—Exacto.— Stephanie asintió con emoción.— La señorita Lucía.

—¿Y qué tiene que ver ella con lo que estábamos hablando?

—Quiero que mi futura hija se llame igual a ella.

—¿Es en serio?— La ojiverde cuestionó, pero en su tono no había reproche ni sarcasmo, sino pura curiosidad ante la decisión de su amiga.

—Sí, ella era una inspiración para mí, siempre me trataba bien. No es por presumir pero creo que yo era su favorita.— Se notaba la arrogancia en el tono de Stephanie.

The Babysitter - JoriHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora