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Tori's pov

No podía evitar quedarme totalmente absorta al ver a la mujer delante de mí; lo que decían de ella no era mentira, era realmente alta, su cabello era dorado, podía jurar que brillaba aún en la tenue luz de la zona en la que nos encontrábamos, su aura era deslumbrante a pesar de estar entre un grupo de personas.

—¿Qué tanto me perdí? La ultima vez que te vi eras pelirroja. — La rubia vio con curiosidad a Cat, tomando uno de sus mechones de cabello suavemente. — ¿Querías combinar conmigo? — Bromeó.

—Oh, ¿Esto? Yo simplemente quería un cambio de look. — Se encogió de hombros la más pequeña.

—Bueno, te queda bastante bien, resalta tus ojos... — Retiró la mirada de Cat y volteó a verme a mí, ladeando la cabeza y sonriéndome. — ¿Quién es tu amiga? — Preguntó, recargándose en la barra y guiñándome.

—Ella es Tori. — Cat hizo un ademán con su mano. — Tori, ella es Stephanie, la amiga de la que tanto te hablé. — Exclamó con emoción.

—Un gusto, Tori. Espero te hayan dicho solo cosas buenas de mí. — Stephanie alzó su mano para estrechar la mía.

—Bueno, más o menos. Cat no ha parado en decir que me parezco a ti. En la personalidad, obvio. — Aclaré con una pequeña risita, notando las claras diferencias en cuanto a físico. — Dios, ahora que lo noto. Soy la única en aquí que no es rubia, me siento discriminada. — Vi a las tres mujeres alrededor, incluso Sam, la bartender, ¡Era rubia!

Mi comentario las hizo reír levemente.

—Oh, es cierto...— Staphanie me concedió eso.— Por ti me lo tiño, si gustas.— Me volvió a guiñar el ojo, a lo que Cat jaló su oreja.— ¡Auch!

—Deja de querer coquetear con ella, siempre quieres hacerlo con cualquier mujer que ves.— Regañó la pequeña, mientras su mano seguía sosteniendo la oreja de la más alta.

La escena era ciertamente encantadora, una mujer de su altura siendo regañada por otra mucho más baja parecía hasta imposible.

—Bueno, bueno. Lo intenté.— Stephanie cedió, dejando ir un gruñido cuando Cat finalmente la soltó.— No puedo evitarlo, todas las mujeres son demasiado bonitas.— Se excusó con una sonrisa.— Hablando de eso...— Se volteó a ver a Sam, recostando su brazo en la barra.— Hola...

—Ni lo pienses.— Sam la cortó antes de que pudiese empezar con su coqueteo.

—¡Carajo!— Lloriqueó la más alta, hundiendo su rostro entre sus brazos.

Hasta ahora no notaba el parecido que ella y yo teníamos, según las mismas palabras de Cat. Ella era más... Suelta con las personas. A diferencia de mí, que, si bien, no tengo problema con conocer nuevas personas y hablar con ellas, nunca he tomado confianzas tan rápido. Ella parecía que no conocía la palabra "Pena" o "Vergüenza".

—Oye, Steffy...— Cat llamó la atención de la rubia con un tono suave, que al mismo tiempo demostraba confusión.— ¿No vendrías hasta navidad? 

—Bueno, sí...— Parecía como si Stephanie buscara las palabras adecuadas.— Pero mi vuelo se adelantó, o más bien... Yo lo adelanté.

—¿Y eso por qué?

—Porque ha pasado algo de tiempo desde que me fui, como vendí mi propiedad, realmente no tengo donde quedarme... Si venía para justamente navidad y... Ya sabes quien, no quisiera recibirme, no tendría a donde ir. Vengo con tiempo, así me puedo alojar en un hotel por un tiempo.— Explicó a detalle.

—¿Y ya tienes donde quedarte?

—Aún no.— Bufó la más alta.— Aquí ando mi maleta y todo.— Señaló abajo, donde volteamos a ver y notamos la realmente grande maleta que llevaba.

The Babysitter - JoriDonde viven las historias. Descúbrelo ahora