capitulo 11: Casa de la esperanza

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Cuando el grupo cruzó el umbral de la Casa de la Esperanza, una atmósfera helada los envolvió, y lo que encontraron en su interior superó cualquier expectativa que hubieran imaginado.

El lugar parecía un santuario desolado, su diseño era oscuro, antiguo, y profundamente místico. La enorme sala principal estaba iluminada por un resplandor verde espectral que provenía de un torrente de energía que se elevaba desde el suelo hasta el techo, como si estuviera conectando el mundo terrenal con algo más allá. El pilar de energía brillaba con una intensidad casi hipnótica, y las sombras que proyectaba sobre los muros parecían danzar de forma antinatural.

El suelo estaba hecho de piedra ennegrecida, con grietas que dejaban entrever un tenue resplandor verdoso desde abajo. Rodeando la sala había vitrales rotos, pero aún reflejaban destellos de energía verde que parecían proyectar imágenes de rostros torturados y escenas de batallas pasadas. Aquellas figuras parecían seguir con la mirada a quienes entraban, llenando el lugar de una inquietante sensación de vigilancia.

Al fondo de la sala se encontraba un trono de aspecto imponente, tallado en una roca negra y decorado con filigranas de esmeralda que emitían una luz tenue

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Al fondo de la sala se encontraba un trono de aspecto imponente, tallado en una roca negra y decorado con filigranas de esmeralda que emitían una luz tenue. Frente al trono, un altar parecía haber sido erigido para rituales oscuros, con restos de velas y marcas talladas que sugerían un uso ceremonial.

El aire estaba cargado de lamentos y susurros, como si las paredes mismas contuvieran las almas de aquellos que perecieron en el lugar. Zoroark, aunque normalmente arrogante, frunció el ceño, claramente incómoda por la sensación que impregnaba el ambiente. Noivern, por otro lado, se quedó inmóvil y apretó sus alas contra su cuerpo, murmurando:

-¿Escuchan eso...? Es como... gente llorando...

Blaziken permanecía alerta, acercándose a Viego como si quisiera protegerlo de cualquier amenaza. Por su parte, Kalista y Ledros se movieron con una mezcla de familiaridad y reverencia, como si estuvieran entrando en un lugar sagrado para ellos.

Kalista finalmente rompió el silencio:

-Bienvenidos a la Casa de la Esperanza... aunque aquí no queda nada de esperanza. Este lugar es una sombra de lo que alguna vez fue.

Zoroark, tratando de aliviar la tensión, cruzó los brazos y comentó en un tono algo más serio de lo usual:

-Si este es su concepto de "esperanza", no quiero imaginar cómo se ve su versión del infierno.

Viego observó el pilar de energía y sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Había algo profundamente perturbador en ese torrente de luz. Su intensidad parecía llamarlo, como si quisiera revelarle secretos ocultos o absorberlo por completo.

-¿Qué es este lugar? -preguntó Viego, con la mirada fija en el trono al fondo.-

Kalista giró hacia él, su rostro sombrío.

Rey arruinado 2 : Las cadenas del carceleroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora