Cap 9

187 15 11
                                        

Cap 9: 𝙋𝙧𝙞𝙣𝙘𝙚𝙨𝙖𝙨 𝙮 𝙥𝙧𝙞́𝙣𝙘𝙞𝙥𝙚𝙨

El mayor ya vestido con ropa cómoda, se encontraba recargado cerca de la ventana, recibiendo gustoso las caricias que el fresco aire tenía para darle. Había decidido abrir las ventanas tras tener la excusa de que su habitación ahora olía a sexo.

Por otro lado, Hawks aún se encontraba acostado casi en la misma posición, con los ojos cerrados e inhalando y exhalando, recuperando el aliento y las fuerzas suficientes para levantarse y vestirse.

– ¿Cuánto tiempo necesita un pichoncito para recuperarse, mmh?

– El que sea necesario, Todoroki –contestó estirando sus brazos hacia arriba, abriendo los ojos al sentir algo familiar entre su palma–. No me digas que...

Atrajo el objeto y una sonrisa ancha iluminó su rostro al tener el esponjoso oso de peluche entre sus manos. Confirmó que era aquel premio que ganó para él por las plumas descansando en la frente del animal.

– Oooow, sí lo conservaste –abrazaba el peluche conmovido.

El peliblanco chasqueó la lengua y rodó los ojos, volteándose, viendo fuera de la ventana para que no notase su vergüenza.

– ¿Pues qué esperabas, idiota? –respondió a la defensiva.

– No sé, para serte sincero, esperaba que lo tirarás en el primer bote de basura que vieras –se sentó finalmente sobre la cama, poniendo el peluche nuevamente entre las almohadas–. O que le pusieras una foto de mi rostro en él y me hicieras vudú.

– ¿Qué? –río dando la cara–. Que rara imagen tienes de mí.

– Seguro me clavarías agujas en el corazón para asesinarme de una vez o me quemarías.

– No –se quedó en silencio unos segundos–. Besaría tu culo y te preguntaría después si lo sentiste.

– ¿Qué está mal contigo?

Posterior a veinte minutos, fue lo que el más joven de la casa terminara por fin sus deberes, haciéndoles saber a los adolescentes tocando la puerta con frenesí.

– ¿Quién es? –preguntó Touya con el puro objetivo de desesperar más a su hermanito.

– ¡He acabado mi tarea! –se oyó tras la puerta sin detener los golpes a esta.

– Pregunté quién es –canturreaba.

– No seas malo y ya abre –Hawks revisaba que el último botón de su camisa estuviera bien puesto, para después, ir a abrir la puerta–. Hola, Shoto.

– ¡Ya podemos jugar! Vengan a mi cuarto.

De pasar a un ambiente candente, pasaron a una atmosfera llena de glitter, bloques de colores y maquillaje robado del cuarto de Fuyumi mal puesto en sus rostros.

– Esto es una mierda.

La expresión de Touya transmitía pura frustración al haber perdido contra Hawks un piedra, papel o tijera por quién sería el príncipe y quién sería la princesa. Sin embargo, su gesto de querer matar a todos era opacada por los brillos y sombras rosas en su cara, la corona reposando en sus mechones blanquecinos y aquel ridículo tutú sobrepuesto de su chándal.

– ¡Oye! Ese no es vocabulario de una princesa, tonto –regañó Shoto, quién ocupaba el puesto del villano, teniendo el rostro pintado de verde.

– ¿Ves? Hasta el villano tiene más clase que tú –burló el ojimiel, quién empuñaba una espada de juguete y una capa roja improvisada.

Simple Teenage Life // DabiHawksDonde viven las historias. Descúbrelo ahora