XXXII

14 0 0
                                        


"Lo que todos llaman cobardía"


Ori

—Yo morí

Dije sin mas rodeos y la habitación se quedó totalmente en silencio.

—Caí sobre el precipicio más alto al frío y obscuro océano, la inmensidad de dicho lugar me hundió terriblemente.

Sentía los latidos de mi corazón en mis oídos, era desconcertante porque mi pulso estaba vivo, sabía que la sangre recorria mis venas con normalidad, pero aunque mi cuerpo seguía vivo, yo sabía que mi alma había muerto.

—Dejé de respirar en ese momento, mi alma salió de mi ser y mi existencia empezó a ser tan lamentable como mi realidad.

No era capáz de mirar a la persona que se encontraba frente a mí, porque sabía que se burlaría de mí, por un momento lamenté ser tan honesta respecto a lo que sentía en ese momento, pero estaba tan desesperada que deseaba que alguien me escuchara.

—Entiendo que algo ha cambiado desde ese día, porque no tengo hambre, tengo mucho sueño siempre, no quiero salir de casa, tengo miedo, mucho.

—¿De qué tienes miedo?

Me quedé plasmada ante esa pregunta y con terror miré a la persona que estaba frente a mi preguntando, cuando lo hice temblé. Ya no sabía que era real en mi vida.

Frente a mi, estaba yo misma, esperando una respuesta a la pregunta que al parecer yo misma ne había hecho. Me miré pacientemente, mis ojos estaban hundidos en ojeras, mis labios estaban resecos al igual que mi pálida piel, mis cejas estaban arqueadas evidencia de mi miedo.

Tenía tanta pena de mi misma y sentí demaciada lastima, así que intenté darme una explicación.

—No soy feliz, no estoy plena, no estoy haciendo lo que me gusta, no me estoy atreviendo a hacer algo bueno en mi vida, estoy encerrándome, estoy escondiéndome, estoy evitando muchas cosas porque siento que solo estoy viviendo por existir, porque siento que solo estoy cumpliendo expectativas de las personas a mi alrededor, porque no tengo un sueño, una aspiración, solo estoy cumpliendo ciclos, estoy copiando vidas sin sentirme un poco satisfecha, no me siento orgullosa, al contrario, me siento patética porque quiero que sea todo lo contrario.

Solté un suspiro tan ardiente que solo quemó mi garganta y mi pecho, estaba dolida y más cuando sentí como un nudo en mi garganta y se empezaban humedecer mis ojos.

—Quiero atreverme, quiero intentarlo, quiero poder ver mis habilidades, de lo que soy capáz, sé que soy fuerte porque hasta ahora he podido aguantar muchas cosas, pero me gustaría ser fuerte, visionaria, capaz, no quiero seguir ocultándome detrás de lo que los demás quieren. Quiero ser feliz, lo deseo.

No pude más y solté un desesperado gimoteo qué me dejó expresar el sufrimiento que me estaba invadiendo desde hace ya un tiempo. Yo misma estaba sorpendida porque ya había descubierto el porqué y aunque sonara estúpido esa era la razón.

—Bien hecho Ori—la mujer que estaba frente a mi me acarició el brazo dejándome estupefacta por su actuar—ahí lo tienes, tu misma pudiste abrirte y decir que era lo que tenias oculto, estoy tan orgullosa y agradecida contigo por compartirlo conmigo.

Esas palabras solo me hicieron sentir tan agradecida qué lo único que pude hacer fue asentir.

—Tal vez estés confundida con tus propias palabras y es normal, pero debes empezar a aceptar todo eso que dijiste. Hay veces en las que solo queremos ver a los demás personas satisfechas o felices con lo que nosotros hacemos, pero a pesar de que eso es bueno, olvidamos lo más importante que es, nosotros mismos, debemos aprender a ponernos en primer lugar a nosotros, aunque eso suene muy egoísta Ori. Debes empezar a trabajar en eso, estas situaciones muchas veces son reslutado de una baja autoestima, pero está bien, sé miy bien que podrás lograrlo.

Suspiré un poco más tranquila y reflexioné sus palabras, me tenían tan confundida, pero acepté lo que dijo, me preocupaba mucho por las demás personas y hacia lo que ellos quisieran para hacelos sentir bien, olvidando lo que yo quería.

Mi mirada estaba perdida en la pared, pero de pronto se encontró con un recuadro en ésta misma, era una pintura de color azul, se veía que era la representación tal vez de un océano y cada vez más abajo el color azul se hacía más obscuro, al ver eso pude suspirar con más tranquilidad.

Tal vez tocar fondo no era tan malo como creía.










"Lo bueno de estar abajo, es que lo único que puedes hacer es subir"

¿Dónde estoy?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora