Una vez dentro, Rosé tomó la iniciativa, deslizándose detrás de Jisoo y dejando un rastro de besos suaves desde su cuello hasta su hombro, donde el traje comenzaba a ceder bajo sus manos. Jisoo se estremeció bajo su toque, girándose para capturar sus labios una vez más, esta vez con más fuerza, como si necesitara grabar ese momento en su piel.
Las caricias se volvieron más osadas, los dedos exploraron cada rincón con una devoción casi reverente. Las prendas cayeron al suelo una a una, dejando al descubierto no solo sus cuerpos, sino también la vulnerabilidad y el amor que compartían.
Rosé acarició el rostro de Jisoo, sus dedos trazando líneas invisibles por sus pómulos, su mandíbula, sus labios.
-Eres hermosa, Jisoo. Siempre lo he pensado, pero ahora... -su voz se quebró por la intensidad del momento.
Jisoo tomó su mano, besando su palma antes de inclinarla hacia atrás sobre la cama.
-Tú también lo eres. Y esta noche, quiero demostrarte cuánto significas para mí.
***
Los suspiros, jadeos y gemidos llenaban la habitación de las reinas. Jisoo tenía entre sus dedos el cabello de Rosé mientras la rubia cumplía con sus deberes... no tan reales.
-¡Oh, Rosie, así! -gimió bajo cuando sintió cómo la lengua de Rosé la penetraba y se sobresaltó al sentir cómo el pulgar de la rubia hacía círculos en su clítoris.
Rosé sonrió contra la intimidad de Jisoo; cada reacción de la pelinegra la guiaba y estaba agradecida con ella por dejarla tomar el control. Disfrutaba de los gemidos, el sabor, todo en su totalidad, incluso el placer que le daba a ella misma darle placer a su esposa.
Sintió cómo las paredes de Jisoo se contraían alrededor de su músculo bucal; estaba cerca del orgasmo.
Rosé empezó a chupar el clítoris de Jisoo mientras dos dedos se abrían paso en el interior de la pelinegra. Tan estrecha y húmeda.
-¡Dios, Rosé, ah! -Jisoo gimió alto cuando Rosé empezó a dar embestidas profundas, rápidas y precisas, tocando ese punto que la volvía loca con cada empuje, haciendo que Jisoo rodara los ojos, gimiera más alto, echara maldiciones y, finalmente, se corriera en la boca y los dedos de la rubia.
Rosé sonrió después de limpiar a Jisoo y subir por su cuerpo hasta quedar frente a frente.
-¿Qué tal lo he hecho? -preguntó mientras quitaba algunos mechones del rostro sudado de Jisoo, quien aún respiraba con dificultad.
-Eso... fue... increíble. -Rosé rió. -¿Segura que no lo habías hecho antes?
-Nunca. -Jisoo la tomó de la nuca, haciendo que sus labios se conectaran.
-Entonces es un honor ser la primera. -dijo sobre sus labios.
-Y la última. -la besó de nuevo. -Porque... -y otra vez. -No pienso vivir más cosas como estas si no es contigo. -Y otro beso más.
-Te amo tanto, incluso he llegado a agradecerle a Jackson por acorralarte en ese callejón. -Rosé alzó una ceja. -Si no hubiese sido así, creo que nunca te hubiese conocido.
-No, Jisoo. -Rosé tomó sus mejillas. -Si no me hubieras conocido de esa forma, me hubieras conocido de otra, ¿sabes por qué? -Jisoo negó. -Porque somos destinadas, no importa en qué siglo, planeta o universo estemos, tú y yo siempre, siempre tendremos que estar juntas, nuestras vidas no significarán nada si tú y yo no estamos así, juntas, como novias, amantes, esposas, lo que sea, pero siempre habrá un amor eterno y jodidamente fuerte que hará que nuestros corazones se agiten ¿lo entiendes?
Jisoo estaba con los ojos humedecidos.
-No llores, amor. -Rosé rió, pero sus propios ojos estaban cristalizados.
-Joder, ¿qué hice para merecerte? -dijo, ocultándose en el cuello de la rubia.
-Existir, Jisoo, y amarme en todas tus vidas pasadas, con la promesa de amarme en las siguientes.
-Y lo haré, Rosé, te amaré en todas las vidas, planetas y universos.
-Te amo hasta la eternidad.
Ambas se fundieron en un beso significativo, lleno de amor, suavidad, caricias y pasión, y así estuvieron toda la noche, amándose, demostrando que, no importa dónde y cuándo, el amor llegará a nuestras vidas y, si no usamos el corazón y si no nos arriesgamos, cuando lo queramos usar, ya no servirá.
Dicen que el que arriesga no pierde nada. No es cierto.
Se pueden perder muchas cosas, pero también se pueden ganar.
***
Horas después, la luz del amanecer comenzaba a filtrarse por las ventanas, bañando la habitación en tonos cálidos. Rosé y Jisoo yacían juntas, sus cuerpos cubiertos solo por una manta ligera, sus dedos entrelazados mientras compartían una sonrisa tranquila.
-Anoche fue... -comenzó Rosé, su voz aún ronca.
Jisoo giró su rostro para mirarla, con una expresión de ternura infinita.
-Perfecta. Como tú.
Rosé soltó una risita, inclinándose para darle un beso suave en la frente.
-Gracias por amarme, Jisoo.
Jisoo respondió envolviéndola con sus brazos, susurrando contra su oído:
-Siempre lo haré, Rosé. Siempre.
Y así, mientras el sol iluminaba el Reino del Norte, su amor se convirtió en el cierre perfecto de una noche inolvidable, marcando un nuevo comienzo para ambas.
Cortito pero llegó
Feliz navidad TwT <3
Voten :3
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Princesa y Guardia [Chaesoo]
FanfictionJisoo y su mejor amiga han dedicado su vida al entrenamiento, soñando con el día en que sean elegidas como guardianas de la familia real. Con disciplina y determinación, están dispuestas a demostrar que son dignas de proteger el reino. Mientras tant...
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