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El suave murmullo de las aves afuera del castillo se mezclaba con la brisa fría que entraba por la ventana abierta. Rosé estaba recostada sobre el pecho desnudo de Jisoo, sus dedos jugando distraídamente con los mechones oscuros que descansaban sobre la almohada.

-Es curioso cómo el mundo parece detenerse cuando estamos juntas. -murmuró Rosé, su voz apenas un susurro en el silencio de la habitación.

Jisoo sonrió, sus dedos trazando círculos perezosos sobre la espalda desnuda de Rosé.

-Tal vez sea porque no necesitamos nada más.

Rosé levantó la cabeza, encontrando los ojos de Jisoo con una sonrisa que mezclaba dulzura y algo de picardía.

-Nada más, excepto un desayuno... Y quizá, repetir lo de anoche.

Jisoo arqueó una ceja, fingiendo pensar.

-¿Estás diciendo que no fui suficiente anoche?

-Al contrario. -Rosé presionó un suave beso sobre los labios de Jisoo antes de susurrar contra ellos. -Fuiste todo y más. Pero no me canso de ti.

Jisoo rió suavemente, rodando sobre su costado para quedar encima de Rosé. Sus ojos oscuros brillaban con una mezcla de adoración y picardía.

-¿Sabes lo peligroso que es decirme eso?

Rosé fingió un pequeño puchero, sus dedos acariciando los hombros de Jisoo.

-Lo sé. Pero me encanta correr ese riesgo.

Jisoo no pudo evitar reír ante la respuesta de Rosé. Se inclinó para besarla profundamente, esta vez dejando que el amor que sentía se mezclara con el deseo que aún ardía en su interior. Cada movimiento era lento, calculado, como si quisiera grabar el momento en la memoria de ambas.

Mientras sus labios se separaban, Rosé susurró, con un tono de voz travieso:

-Si sigues así, no saldremos nunca de esta cama.

-¿Y eso sería tan malo? -replicó Jisoo, dejando un rastro de besos por su cuello y hombro.

Rosé se rió, sujetando suavemente el rostro de Jisoo entre sus manos para mirarla a los ojos.

-Sí, porque aunque me encanta esta cama contigo, prometimos ayudar con los preparativos para la despedida de los reyes y nobles con Katnnis y Shelby.

Jisoo suspiró, rodando los ojos de forma exagerada.

-Siempre tan responsable.

-Alguien tiene que serlo. -respondió Rosé, besándola en la nariz antes de apartarse ligeramente, aunque sus manos permanecieron sobre los hombros de Jisoo.

Después de un tiempo, ambas decidieron levantarse, aunque con cierta reticencia. Rosé comenzó a vestirse, pero Jisoo se sentó en el borde de la cama, observándola con una sonrisa satisfecha.

-¿Qué? -preguntó Rosé, sintiendo el calor subir a sus mejillas por la mirada de Jisoo.

-Nada. Solo me gusta cómo luces. -Jisoo se levantó, caminando hacia ella y rodeándola con sus brazos desde atrás. -Y me gusta más aún cuando estás conmigo.

Rosé se apoyó en el pecho de Jisoo, suspirando de felicidad.

-¿Cómo es que siempre sabes qué decir para hacerme sentir así?

-Es un talento natural. -Jisoo dejó un beso en la sien de Rosé antes de añadir con un tono travieso. -Y también porque sé que a ti te encanta.

Rosé rió suavemente, girándose para enfrentar a Jisoo.

Princesa y Guardia [Chaesoo]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora