2 años después...
Dark se ocultó detrás del muro al escuchar la inconfundible voz de su hermana.
-Dios, no sé qué hacer con este tonto. -suspiró la peliblanca mientras se masajeaba las sienes.
-¿Cuál es el problema? -preguntó Shelby, quien hablaba tranquilamente con ella.
-¡No ha dejado de pedirme, como un niño, que traiga a Dark! -susurró Katnnis con un tono que casi fue un grito. Claro, sabía que gritarle a su esposa sería un suicidio.
-¿Y...? -Shelby arqueó una ceja, sin comprender del todo la gravedad del asunto.
-¿Y? ¡¿Y?! -Katnnis levantó la voz, pero el gesto severo de Shelby la hizo bajar la mirada enseguida. -Perdón... -Se aclaró la garganta para recomponerse. -Son las reglas que el nov...
-¿Sabes qué? Mejor no digas nada. -interrumpió Shelby, rodando los ojos.
Dark, aún en su escondite, casi suelta una carcajada al ver la cara de indignación que puso Katnnis.
-Pero amor... -intentó decir Katnnis en un tono más dulce.
-No me vengas con las "reglas", Katnnis. ¿Quieres que te recuerde cuántas reglas rompimos desde que nos conocimos? -Shelby levantó una ceja con una mirada desafiante.
Katnnis frunció el ceño, tratando de recordar.
-No recuerdo ningún...
-Número uno: Después del acuerdo de paz entre nuestros reinos, la señorita decidió infiltrarse en mi barco. No, espera... ¡en mi habitación! Todo para despedirse. ¡Y, oh!, resulta que esa serpiente gris en la navegación también era cosa tuya.
-Era para el desgraciado que no dejaba de mirarte todo el día. -murmuró Katnnis, haciendo un puchero que logró desarmar un poco a Shelby.
-Número dos: Cuando tuve que esconderte porque planeabas saltar del barco en medio del mar... ¡y ya llevábamos dos horas de viaje!
-No te quejaste de las cientos de flores que te regalé después. -Katnnis desvió la mirada, fingiendo inocencia.
Shelby suavizó su tono al verla y tomó su barbilla con delicadeza, obligándola a mirarla. Katnnis era más alta, pero Shelby compensaba con su firmeza.
-Número tres: Cuando mi caballo se descontroló en el Reino del Norte. No había nadie que me ayudara. Estaba a punto de caerme cuando sentí que alguien me sujetaba con fuerza. Al levanté la mirada y ahí estabas... con tu armadura blanca y roja, tu cabello trenzado, lejos de tu hogar, pero...
-Muy cerca de tu amor. -completaron juntas, mientras unían sus frentes en un gesto íntimo.
-Y me pediste que fuera tu novia cuando te di las gracias. -Shelby sonrió con dulzura al recordarlo.
-Hmm... no es exactamente como lo recuerdo. -La peliblanca giró ligeramente la cabeza, fingiendo pensar. -No fue un simple "gracias". Te abalanzaste sobre mí, me besaste y me dijiste que me amabas. Que estabas feliz de tenerme en tu reino... y que me veía sexy con la armadura.
-¿Ah, sí? ¿Eso hice? -preguntó Shelby con una sonrisa pícara, mientras recorría la mandíbula de Katnnis con un dedo, provocándola suavemente.
-Mmm... puede que lo haya embellecido un poco. -admitió Katnnis, conteniendo una sonrisa.
Ambas rieron antes de que Katnnis empujara suavemente a Shelby contra la pared y unieran sus labios en un beso que, como era de esperarse, no fue precisamente tierno.
Mientras tanto, Dark seguía escondido, deslizándose lentamente por el muro para no hacer ruido. Logró escabullirse sin ser descubierto y finalmente llegó a la habitación de su prometido.
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Princesa y Guardia [Chaesoo]
FanfictionJisoo y su mejor amiga han dedicado su vida al entrenamiento, soñando con el día en que sean elegidas como guardianas de la familia real. Con disciplina y determinación, están dispuestas a demostrar que son dignas de proteger el reino. Mientras tant...
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