Dónde el deseo, la pasión y...el amor nacen entre un agente de la policía y un joven de la mafia.
¡Hola mis corazones morados!
Esta es una nueva historia, espero que les guste, pero antes de comenzar, quisiera hacer algunas aclaraciones.
*Es una his...
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Lee Soohyuk llegó a su gran residencia echando chispas, furioso y frustrado, nunca lo habían rechazado de esa manera, y ese niñito, simplemente se dió ese lujo.
-¡¡MALDITA SEA!! ¡¡COMO SE ATREVE ESE... ESTÚPIDO!!
El mafioso había sido sincero con el joven Park, le hablaba sinceramente, porque eso era cierto, realmente ese chico le atraía terriblemente y ahora más, con ese aire de vanidad y egocéntrico. Pero no le dejaría pasar por alto esta humillación. Claro que no.
Caminó hacia el bar sirviendo una copa de vodka, bebiendo de un solo trago tirando la copa hacia el piso esparciendo los pedazos de cristal de la copa echa añicos.
-Esta humillación definitivamente me la vas a pagar Park.
Caminó hacia el sofá de la sala tratando de calmar su mal humor, una de las sirvientas llegó para limpiar los cristales esparcidos pero el hombre de voz grave negó con la mano.
-Lárgate, después limpias.
-Si, señor.
El hombre se dejó caer en el respaldo cerrando sus ojos tratando de relajarse.
Lee Soohyuk residente de Japón, pero oriundo de Corea, había llegado a su tierra natal dos meses atrás, quedarse un buen tiempo era la idea que traía en mente.
En Japón es el líder de una mafia de trata de blancas, si bien no era el único que dedicaba a esa terrible profesión, si quería ser el mejor, y para eso tenía que quitar del campo las malditas plagas que le estorbaban, pero para lograrlo tenía que tener el mejor armamento, y ese solo la Organización Angel se lo podía aportar.
Era de todas las mafias sabido que la Organización Angel tenía las mejores armas y de ahí que decidió viajar a Corea y ponerse en contacto con el lider de dicha mafia, el señor Park Goong Yoo; por terceras personas se enteró que quien lideraba todo tipo de cargamentos era su hijo.
Lo que nunca imaginó es que, quedaría prendado de ese joven, su belleza lo había dejado anonadado. Y ahora sentía una gran obsesión por ese joven, y más aún por haber sido rechazado por el doncel.
Su mal humor era evidente y su amigo lo notó enseguida cuando venía bajando por las escaleras, el rubio había pedido asilo a su amigo, estaba en problemas con la policía coreana.
Al entrar a la sala su pie trozó un pedazo de cristal, miró hacia el suelo, había cristales por todos lados.