Dónde el deseo, la pasión y...el amor nacen entre un agente de la policía y un joven de la mafia.
¡Hola mis corazones morados!
Esta es una nueva historia, espero que les guste, pero antes de comenzar, quisiera hacer algunas aclaraciones.
*Es una his...
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-Quiero saberlo todo, ¿De dónde me conoces? ¿Porque me tienes aquí?
-Está bien. Te diré todo. Pero antes quiero que sepas y que tengas muy en claro, que yo no soy tu enemigo. Al contrario, quiero ayudarte.
-¿Cómo? ¿Y por qué?
Jimin sonrió y se acercó más al rostro del agente.
-¿Cómo?...quiero que confíes en mi. Quiero poner el mundo a tus pies, tengo el poder para hacerlo, tengo mucho dinero, eso es obvio, puedo poner a tu disposición todo lo que tengo para vengar a tu familia, y para hacer sufrir a los que te dañaron. ¿Por qué?....porque yo estoy enamorado de ti...desde hace mucho tiempo.
-¿Qué dices? -Jimin se acercó aún más haciendo que sus respiraciones se mezclaran. Y lo mejor de todo es que Hoseok no hizo nada para alejarlo.
-Desde hace mucho tiempo que yo estoy enamorado de ti.
-¿Estás loco?
-Si, lo estoy. Y te voy a demostrar que no soy tu enemigo. Voy a decirte toda la verdad. Quiero que sepas quién soy en realidad.
Hoseok miró como el joven bajó de la cama y se puso de pie frente a él a los pies de la cama.
-Mi nombre es Park Jimin, soy hijo del señor Park Gong Yoo.
Hoseok frunció sus cejas al escuchar ese nombre, uno de los más grandes mafiosos, el jefe de la "Mafia Ángel" el hombre al cual nunca habían podido probarle nada, pero que todos sabían a qué se dedicaba, un hombre demasiado hermético, no se sabía nada de su vida pasada o presente, se sabía que tenía un hijo pero eran pocos quienes lo conocían, o al menos la gente común.
El lavado de dinero era una de sus especialidades, dueño de los más prestigiosos hoteles y bares, aunque no se sabía cuál de esos bares era de su propiedad, siempre era muy limpio y meticuloso en sus sucios negocios, siempre protegiéndose para no dejar evidencias de sus ilícitos movimientos.
Un hombre que ante la sociedad era intachable, pero que el agente Jung sabía que no lo era del todo. Siempre tratando de quitarle la máscara de hombre recto, pero de todos los delicuentes el señor Park era alguien a quien no había podido vencer.