Dónde el deseo, la pasión y...el amor nacen entre un agente de la policía y un joven de la mafia.
¡Hola mis corazones morados!
Esta es una nueva historia, espero que les guste, pero antes de comenzar, quisiera hacer algunas aclaraciones.
*Es una his...
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El joven doncel con sus manos apoyadas en el tocador se miraba al espejo.
Sus ojos derramaban lágrimas, respirando con enojo gruñó arrasando y tirando al suelo perfumes, maquillaje y todo lo que tenía sobre el tocador, limpió sus ojos con brusquedad.
-¡¡Maldita sea!! ¿No puedes controlarte estúpido Jimin? ¿Por qué sientes celos por una maldita mujer que ya está muerta? ¿¡Por qué!?
Caminando de lado a lado llevaba su mano a su cabello negro peinandolo hacia atrás, estaba furioso consigo mismo.
Regresó al espejo.
-¡¡Tú!! ¡¡Tú eres mejor que ella!! ¡¡Siempre te has sentido seguro de ti mismo!! ¿¡QUE COÑOS TE PASA AHORA!?
Se reprendía él mismo.
No quería tener problemas con Hoseok, y eso era precisamente lo que estaba causando.
Decidió tomar un baño relajante en su jacuzzi, necesitaba calmar ese mal humor y ese sentimiento de odio hacia una mujer que viva no consideraba una rival, y ahora que ya estaba muerta se entrometía entre Jack y él.
Se desnudó después de haber preparado el jacuzzi, se metió al agua que desde el primer contacto lo fue relajando, sentándose se recargó en el fino mármol cerrando sus ojos sintiendo las burbujas del shampoo, era agradable sentir el jabón en su piel.
Hizo un gesto al sentir un leve dolor en sus nalgas, y eso le hizo recordar la mirada severa de Jack, su voz fría y distante, y su pesada mano cayendo en esa parte delicada de su cuerpo.
Esa mirada profunda y oscura llena de enojo, le hizo sonreír.
Era una mirada tan diferente de cuando despertó aquella vez que estaba mal herido.
Antes, su mirada estaba perdida en el dolor y en el pesar por la pérdida de su familia, ahora su mirada era fría, resentida por el odio, sin embargo cuando Jack lo miraba a él había un brillo leve en sus ojos.
-Jack...-susurró acariciando su pierna.
Lejos de sentir coraje por haber sido reprendido por Jack, sentía un cosquilleo en su estómago.
-Tu mirada...tus manos...me encantan.
Con sus ojos cerrados imaginaba la mano de Jack recorrer sus piernas, claro que su pequeña mano no se compraba con las manos grandes de Jack, esas manos fuertes que lo tomaban.