Capítulo 81; "Shinkirō"

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Los ojos de la bruja brillaban en escarlata, no podía despegar su visión del sello que se había grabado en la luna. Jamás en su vida había visto algo semejante a eso, sin embargo, había llegado a escuchar acerca ello. Una maldición que llevaba persiguiendo
al Clan Tayori desde su creación. Se trataba del Shinkirō, una entidad ominosa. Años atrás, los fundadores del Clan habían intentado controlarlo, pero tras varios intentos fallidos, terminaron sellándolo. Ahora, el control que existía sobre esa antigua deidad, había desaparecido y que por alguna razón se había liberado a través del linaje de Nashiro.

— ¡Baba-sama! —exclamó con desesperación Nashiro desde su lugar, abrazando a su bebé hacia su pecho — ¿Qué está ocurriendo?

Ketsueki sonríe tenuemente y gira su rostro un poco para observar a la Tayori por encima de su hombro.

— Es la redención de los errores de este Clan maldito —explica con tranquilidad —. Gracias a ese niño la deidad Shinkirō se ha liberado y mostrará su gratitud a su salvador —termina por encárala —. Tú hijo, Nashiro.

Los tres pares de ojos que observaban a la anciana, pestañearon sin comprender.

— ¿A-A qué se refiere, bruja? —interroga Naruto
asustado con cierto temblor en su voz.

Ketsueki relame sus labios.

— La bendición del Shinkirō.

***

Claro que Obito sabía porque el Shinkiró lo atacaba y es que;

No podían existir dos Obitos del linaje Tayori en una misma realidad.

La deidad no lograba identificarlo y por eso mismo lo atacaba y no pararía hasta asesinarlo.

— ¡Mierda! —gimotea el Hatake, llevando una mano hacia la herida en su brazo, esta sangrando — ¿Que probabilidad había de que mi nacimiento fuera el día de hoy? —susurra entre dientes— Tendré...
tendré que guiarlo hasta donde yo me encuentro.
—suspiró.

¿Pero dónde?

Pensar en aquello, lo hizo distraer, ya que jamás se había encontrado en esta situación y sabiendo que dicha deidad maldita estaba detrás de él, lo hizo consternar. Esta vez, el adolescente no había logrado esquivar el ataque del Shinkirō a tiempo, sería algo letal. No obstante, alguien lo empuja, mandándose a ambos al suelo, detrás del tronco de un inmenso árbol. La acción desde luego, tomó por sorpresa
a Obito. Dejo ir un jadeo ya que había perdido el aire en sus pulmones y algo aturdido llevó su mirada dispareja hacia su salvador.

Sus ojos se abrieron con mayor sorpresa y sus labios
se separan de la misma forma.

— ... Papá... —murmuró en un hilo de voz, admirando como Kakashi componía su postura con agilidad después de esa caída.

— No te muevas demasiado, Hisoka-kun. Al parecer reacciona a cualquier alteración de tu chakra. —habla el Jounin con determinación, estudiando "al enemigo" con su kekei genkai.

Obito miró maravillado a su padre en acción, con ese sharingan estudiando al Shinkirō.

— No... No funciona así, Kakashi-san —expresa el adolescente, saliendo de su trance — Él no parará hasta terminar con mi vida. Yo... necesito llegar hasta Nashiro-san.

El entrecejo de Kakashi se frunce, como si hubiera escuchado algo absurdo.

— No voy a llevarte hasta ella con esta amenaza detrás tuya —aclara roncamente.

cursed; Kakashi Hatake [actualizando]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora