Capítulo 27; "Face to Face"

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—Al parecer tu aspecto no cambiará —me informa Tsunade al entrar en la habitación donde me encontraba. Estaba ajustando el listón y los cascabeles en el mechón de cabello donde solía acomodarlos.

—Creo lo mismo —admití, prestándole atención a la rubia.

—Vine a verte para decirte que estás dada de alta. Después de todo, no has presentado ningún efecto secundario —sonríe mientras asiento repetidamente, imitando su gesto—. Te traje ropa; supuse que ya estarías fastidiada de usar una simple bata. —Deja a los pies de mi cama un kimono tradicional del clan Tayori. Fruncí el ceño, esperando que me dejara mi uniforme de ANBU.

—Yo... ¿Cuánto tiempo estaré inactiva en mis misiones? —pregunté, inquieta.

—Una semana. Te recuerdo que el brazo de Kakashi te perforó el pecho. Solo quiero asegurarme de que estés bien. —Aquello era irónico. Sarcástica, continué asintiendo, aunque mi rostro permanecía inexpresivo.

—¿Todo en orden?

—Supongo —respondí, lanzándole una mirada sosa.

***

Caminé sin ánimo por el pasillo del edificio donde había vivido los últimos tres años. Solté una bocanada de aire al ver la puerta de mi vecino.

¿Por qué no pude mantenerme callada?

Reprimiendo un grito de frustración, entré en mi apartamento. Todo seguía igual que como lo había dejado. ¿En serio me quedaría encerrada casi un día entero aquí? Negué con la cabeza. Ya había tenido suficiente con estar en el hospital. Quizá sería buena idea buscar al hijo de Shikaku. Después de todo, le prometí que, al salir del hospital, iríamos a comer ramen. Aunque ahora que lo pensaba, era raro... pero lindo.

Nunca antes nadie me había invitado a una cita.

Tan rápido como entré, salí. Tal vez, si deambulaba por las calles de Konoha, terminaría encontrándomelo.

El día estaba tranquilo. Recibía miradas curiosas de los aldeanos, seguramente por mi aspecto. Aunque yo no lo consideraba llamativo, supongo que lo había aceptado demasiado rápido.

—¡Nashiro-san~! —La grave voz de Gai me sacó de mis pensamientos.

—¿Quién más? —resoplé entre dientes al acercarme.

—¡El poder de la juventud hace una aparición magistral en ti! —colocó sus manos en la cintura, con su clásica sonrisa radiante.

—Bueno... supongo —murmuré.

—Es raro verte sin Kakashi. Ustedes parecían como Asuma y Kurenai, siempre juntos —acotó pensativo. Me limité a guardar silencio—. Claro, debe ser porque está en el hospital. Creo que al fin lo he superado. —Sonrió confiado.

—Probablemente —comenté, solo siguiéndole la corriente.

Él notó lo secas que eran mis palabras y me observó con el ceño fruncido.

—Yo... —carraspeé— estoy buscando a Shikamaru. ¿Crees que Asuma sepa dónde está?

—Seguramente. Están adentro. —Agradecí con una sonrisa y entré al establecimiento. Saludé a la pareja y les expliqué que estaba de paso porque necesitaba encontrarlo.

—¿Shikamaru? —Asuma meditó un momento—. Probablemente esté practicando en el bosque o en su hogar jugando Shōgi. ¿Ocurrió algo?

Entonces sería un lío encontrarlo.

—No, para nada. Solo me invitó a salir. —Resumí la situación.

Asuma me miró sorprendido.

—¿Sabes que eso es una cita? —intervino Kurenai.

cursed; Kakashi Hatake [actualizando]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora