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Otro día más y la terrible niebla seguía en su corazón, ya habían pasado demasiados meses y no tenía noticias de su hijo, no había noche que no llorara pidiendo al cielo protección para su pequeño nieto, hubieron momentos donde maldecía la hora en la que su hijo conoció a esa mujer.

—Toma tú te, por favor Kushina, el doctor dijo que necesitas seguir tomando las pastillas. –ella no respondió, parecía ida, como una zombi, Minato no sabía qué hacer, su familia se estaba cayendo en pedazos.

Había tomado la decisión de instalar receptores por toda la casa, tenía fe de que Naruto buscaría la forma de comunicarse con ellos, lastimosamente cada día que pasaba eso no ocurria.

Yo no te eduque así hijo. Sé que nos llamaras, sé que buscaras la forma, el momento y... nos dirás que estas bien, que volverás con nuestro nieto.

Dejando a su esposa camino a la sala donde se encontraban dos hombres, parte del equipo que había contratado, al acercarse les ofreció café, cuando el teléfono sonó, como siempre se pusieron alertas.

Minato suspiro cansado camino hacia el teléfono cuando Kushina se le adelanto.

—¿Naruto? ¿Eres tú? –siempre era lo mismo, Kushina corría a contestar con la esperanza de oírlo, lo que siempre terminaba en una gran decepción. Minato estuvo a punto de quitarle el teléfono cuando ella exclamo.

—¡Naruto, hijo! ¡¿Me oyes?!

—Estamos bien mamá

—¡Por dios! ¡Han pasado días y me dices que ... ¡Cómo bien hijo! ¿Cómo puedes decir que están bien? ¡Están secuestrados por dios!

—Mamá...

—¡No! ¡Escúchame Naruto, tienes que decirme ahora mismo dónde están! Tienes que... -Naruto sintió su corazón romperse al escuchar el llanto de su madre.

Kushina estaba inconsolable, sentía que en cualquier momento caería al suelo, lo único que quería era tener en sus brazos a su hijo y nieto.

—Perdóname mamá

—¿Por qué Naruto?, ¿Por qué haces esto? –su voz evidenciaba lo quebrada que estaba, Naruto se quedó en silencio por unos segundos que parecieron una eternidad.

—Lo siento pero no podemos volver, al menos, no por ahora.

—¡Pero por qué! Dime el motivo, ella no es una buena persona, ha matado gente, mato a Hanna, a su propia madre ¡Los secuestro, es que acaso no comprendes!

—No puedo decirte donde estamos porque... porque...

—¡Habla con un demonio! ¡¿Qué es eso que te impide que me digas dónde están?!

—Es por seguridad

—¿Seguridad? ¡¿De qué seguridad hablas hijo?!

—Mamá, Hinata esta... Hinata está embarazada

—¿Qué? –soltó el teléfono mientras caminaba hacia atrás, Minato la cogió antes de que cayera al suelo. Con suavidad la sentó en la silla más cercana, se apresuró a coger el teléfono.

—¿Mamá?, mamá contéstame por favor.

—¡Qué pasa contigo Naruto! Es acaso que no te educamos bien, no sé qué le dijiste a tu madre...

—Lo siento

—Lo sientes, ¿De verdad?, si lo hicieras no harías esto, Hinata necesita ayuda, no está bien, estas arrastrando a tu hijo, ¡Abre los ojos dónde diablos están!

—Papá... Hinata está embarazada

—... -Minato sintió una opresión en el pecho, habría sido una noticia increíble si se hubiera dado en otro momento.

LYCORISHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora