Aveces las cosas en la vida solo suceden sin ningún motivo, así paso a Izuku Midoriya quien por un pequeño suceso obtuvo el mayor amor que cualquiera pudiera obtener...
Inko: baaaaa
Izuku: Inko no interrumpas al narrador eso es de mal gusto
El sol apenas comenzaba a filtrarse por las cortinas de la habitación cuando un golpe repentino en la cara sacó a Izuku de su profundo sueño.
¡Paf!
Izuku: Con salsa verde... Con pasto y llorona.... zzzzz
¡Paf!
Otro golpe le llegó directo a la nariz sacandolo del sueño. Abrió los ojos con esfuerzo y parpadeó varias veces, aun recibiendo suabes golpes nada dolorosos, de he hecho era todo lo contrario le regeneraban vida. Keiko estaba sentada sobre su pecho, su boquita fruncida y sus manitas listas para seguir golpeándolo. Sus mejillas estaban infladas y sus ojos brillaban con determinación.
Izuku: ¿Mmm... qué pasa...?
Keiko: "Ba! Baa! Mmm... pfff! Ba!" Izuku intentó moverse, pero sintió algo cálido y suave sobre su torso. Bajó la vista y vio a Inko dormida en su pecho, usando su camisa de manta. La pequeña estaba envuelta en la tela, con su carita serena y su respiración tranquila, completamente ajena al caos que su hermana estaba causando.
Izuku: Vaya, al menos alguien sigue dormida... hablo acariciando esa pequeña cabeza rosa, a lo que Inko respondio acomodandose, Keiko, sin embargo, no tenía paciencia para esperar a que su padre despertara completamente. Sus manitas se movían frenéticas, y de vez en cuando intentaba morder la tela de su pijama.
Izuku: Déjame adivinar... tienes hambre. Keiko sacudió los bracitos con emoción, soltando más balbuceos entremezclados con pequeños soniditos ansiosos.
Keiko: "Baaaa! Mmm... paa!" Balbuceo a un Izuku altamente canzado pasó una mano por su cara, todavía sintiendo el cosquilleo de los golpes mañaneros, y luego intentó moverse con cuidado. No quería despertar a Inko, quien se había acomodado aún más contra su pecho, aferrando la tela de su camisa con sus deditos diminutos.
Izuku: Definitivamente tiene más energía que yo... Finalmente, logró sentarse en la cama y tomó a Keiko en brazos. Pero cuando intentó ponerla en la cama un momento para estirarse, Keiko empezó a patalear, aferrándose a su camiseta con todas sus fuerzas.
Keiko: "Mmm! Baa! Pfff!" Izuku rió suavemente y la acomodó en su brazo, dándole un beso en la cabecita.
Izuku: Supongo que tendré que hacerlo sin despertar a la princesa aquí...
Con Keiko balbuceando emocionada en su hombro y Inko aún aferrada a su camisa, Izuku se levantó con cuidado y salió de la habitación, listo para cumplir con su deber matutino de alimentar a su pequeño poso sin fondo.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Rem: ¿Seguro que no quiere que lo acompañe? Preguntó con una ceja levantada, mientras observaba cómo Jin mordía su inseparable puerro de peluche. Alrededor de Izuku, los bebés se removían inquietos, como si sintieran que su padre estaba a punto de alejarse.