Un dia ajetreado

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Izuku entró en la cafetería con paso apresurado, sujetando con firmeza su camisa para evitar cualquier otro escape repentino de los bebés. Detrás de él, Sorano y Ankoku lo seguían, intercambiando miradas de sospecha entre sí.

Después de encontrar una mesa apartada, Izuku se sentó con cuidado, asegurándose de no aplastar a ninguno de los pequeños. Sorano se dejó caer en la silla con los brazos cruzados, apoyando un codo sobre la mesa con una expresión inquisitiva, mientras Ankoku se sentaba con elegancia, observándolo en silencio.

Izuku: Ejem Bueno... p-pidan lo que quieran, yo invito.

Sorano:  ¿Así que tenemos a un Midoriya derrochador? No me quejaré.

Sorano:  ¿Así que tenemos a un Midoriya derrochador? No me quejaré

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Ankoku: Un té estará bien. Con voz calmada y casi carente de emociones.

Izuku asintió rápidamente, sintiendo que su propia oferta podría costarle caro con Sorano allí

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Izuku asintió rápidamente, sintiendo que su propia oferta podría costarle caro con Sorano allí. Después de hacer los pedidos, el silencio se instaló en la mesa. Las dos chicas lo miraban con expectativa, claramente esperando explicaciones.

Sorano:  Entonces... Cruzando los brazos mirando a Izuku quien sintiendo a sus hijos acomodarse debajo de su sueter.

Ankoku: Queremos la verdad, Midoriya. Izuku tragó saliva. Sabía que no podría evadir esto por mucho más tiempo.

Izuku:B-Bueno... Ellos son... mis sobrinos.

Sorano: ¿Perdón?

Izuku: Sí... mis sobrinos. Hablo mientras sentia a alguien empezar a moverse en el reboso era claro que le espantaban el sueño.

Un largo silencio se apoderó de la mesa. A lo cual Izuku sentia su vida arruinarse, por primera vez creyo que el propio muscular oh All For One eran sus menores enemigos y dos mujeres que no creen en sus mentiras era el peor enemigo apra cualquier hombre.

Ankoku: Midoriya, no puedes esperar que nos creamos eso. Parpadeando detenidamente mirandolo directamente sin creerle nada de nada.

Sorano: Ajá, claro, y yo soy la reina de un país tropical. Izuku sintió como su su castillo de mentiras se caia en pedasos como un castillo de naipes.

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