El Principio Del Fin

260 27 1
                                        

Izuku regresaba a sus dormitorios, tenia el dolor fisico y mental al limite, queria irse a dormir y que Yuriko lo abrace, sus bracitos daban tales abrazos que le exprimia el cansancio tal vez sea su quirk pero cada abrazo era con una fuerza y un amor que si no fuera por ellos tal vez ya se hubiera rendido hace semanas, luego la hiperactividad de Maa le recargaba las pilas, solo era un fin de semana... Un fin de semana con 2 citas y una admiradora secreta...

Esto se pondría interesante

Izuku: me duele el alma... Al menos ya llegue, mirando a lo lejos los dormitorios de la clase 1-A. Apenas se acercó vio en la entrada, vio algo raro un grupo de mujeres del área de apoyo, reconocía a 3, Mei, Sucrose y Río Futaba.

Pero había otras que no reconocía, una castaña, una chica de largas coletas de cabello anaranjado

Mei: ¡Ahí está, ahí está! ¡Sabía que vendrías medio arrastrándote como siempre!, hablo la invenora de pelorosado apuntado alpeliverde desecho.

Izuku: ¿Eh? ¿Qué... qué hacen aquí todas juntas?

La chica de coletas anaranjadas dio un paso al frente, levantando entre sus manos una pequeña caja envuelta con cuidado. Izuku la reconoció de inmediato: la cajita musical que Yuki le había entregado... ¡la había dejado olvidada en el taller!

Jutta: Esto... es tuyo, ¿verdad? Lo encontramos olvidado en la mesa de herramientas. Pensé que... sería importante para ti. dijo con una voz firme, aunque su rubor enrojecía más que su cabello.

Izuku la recibió con manos temblorosas, respirando con un alivio tan profundo que casi parecía que le habían devuelto el alma

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Izuku la recibió con manos temblorosas, respirando con un alivio tan profundo que casi parecía que le habían devuelto el alma.

Izuku: ¡S-sí! Es... es muy importante. De verdad, gracias... No sé qué habría hecho si lo perdía.

Sucrose: Sabíamos que significaba algo. Mei quería quedárselo para "meterle un Requiem blaster" sea lo que sea eso, sonrió con timidez, escondiendo su mirada entre las carpetas.

Mei-Ling: Al menos le quitamos el peligro que todos los dormitorios exploten.

Mei-Ling: Al menos le quitamos el peligro que todos los dormitorios exploten

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Padre primerizo Donde viven las historias. Descúbrelo ahora