Un sabado tedioso 2/2

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Incomodo era la mejor palabra que describia a el peliverde y a la peliazul actualmente, no es que el ambiente fuera desagradable, el parque en realidad... estaba pacifico, niños jugando, perros jugando con sus dueños.

Ambos estaban sentados en una banca bajo un árbol, con un par de helados que se derretían lentamente entre sus manos. Habían llegado, se habían instalado, comprado algo para comer... y ya. Todo lo demás había sido un intento desesperado por evitar el contacto visual.

Izuku miraba el suelo, intentando no pensar demasiado en lo surrealista del asunto. Sabía perfectamente quién era su "admiradora secreta": alguien que llevaba tiempo lanzandole paquetes a la cara. Pero aquella chica frente a él... no la había visto jamás.

Izuku: (¿Será ella? ¿O habrá algún tipo de malentendido? Tal vez esto sea una broma... No, no, nadie tiene tanto valor para citar a alguien con una canasta y cara de pánico...)

Por su parte, Hinata no podía dejar de mirarlo con disimulo. Tenía al frente al chico que admiraba desde hacía años, el que le inspiró a entrar a la U.A., el que nunca se rendía sin importar cuán fuerte fuera el golpe. Lo tenía ahí, a medio metro, comiendo helado de vainilla como si fuera lo más normal del mundo.

Y eso la mataba de nervios.

Hinata: (¿Y si digo algo y suena raro? ¿Y si cree que soy una acosadora? ¡Claro que lo va a pensar, le he mandado como quince cartas!)

Izuku levantó la mirada justo en ese instante, y sus ojos se cruzaron.

Hinata: ¡¡Aaaah!! gritó ahogada, tapándose la cara. ¡Pe-perdón! ¡No quería mirarte así!

Izuku: ¿Eh? ¡No, no pasa nada! Yo también estaba... viendo... el árbol detrás de ti, sí, el árbol, ¡muy bonito árbol! balbuceó, completamente rojo.

Ambos se quedaron callados otra vez. El aire del parque parecía burlarse de ellos, moviendo suavemente las hojas mientras el silencio crecía.

Hasta que, de repente, Hinata respiró profundo y se decidió.

Hinata: M-Midoriya-san...

Izuku: ¿S-sí?

Hinata: Y-yo... q-quería agradecerte.

Izuku: ¿Agradecerme?

Hinata: S-sí, por lo que haces... por cómo eres. Siempre das todo, incluso cuando nadie cree en ti. Cuando eras niños defendias a todos incluyéndome cuando alguien nos venía a molestar nunca te lo agradecí.

Izuku se quedó helado (literalmente, se le cayó el helado encima).

Izuku: ¿Tú... me viste en el examen de ingreso?

Hinata: Sí... aunque desde antes te eh admirado.

Izuku se quedó en silencio, sin saber qué decir. No era la primera vez que alguien le agradecía, pero había algo diferente en su voz, algo que no era simple admiración. Era sincera, torpe, pero cálida.

Izuku: E-entonces tú eres... la persona de las cartas. Hinata bajó la cabeza tanto que casi se escondio con su cabello.

Hinata: ...sí.

Izuku no sabía si reír, correr o desmayarse. Pero al verla tan nerviosa, no pudo evitar sonreír.

Izuku: Me alegra... que me hayas citado.

Hinata levantó apenas la vista, sus ojos perlados temblando con sorpresa.

Hinata: Yo también... quería que nos conocieramos. Hablo para otra vez quedar ambos en silencio pero por motivos diferentes.

Padre primerizo Donde viven las historias. Descúbrelo ahora