Aveces las cosas en la vida solo suceden sin ningún motivo, así paso a Izuku Midoriya quien por un pequeño suceso obtuvo el mayor amor que cualquiera pudiera obtener...
Inko: baaaaa
Izuku: Inko no interrumpas al narrador eso es de mal gusto
El sol comenzaba a caer sobre Ryozanpaku, tiñendo de dorado los jardines y los techos del viejo dojo. Tras una breve pausa en el entrenamiento, los demás se retiraron: Shio fue a fumar, Apachai jugaba con Uraraka, y Juvia había ido corriendo a preparar jugo de naranja con la escusa de "para la recuperación espiritual de Izuku-sama".
Izuku, aún con vendajes en las manos, se quedó sentado en el viejo escalón de piedra cerca del estanque. Respiraba hondo, con el rostro marcado por el cansancio... y una satisfacción rara.
Miu se sentó a su lado, en silencio al principio. Su mirada estaba baja, como si buscara las palabras correctas.
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Izuku: ¿Estás bien, Miu?
Miu: Ah... sí. Solo estaba... pensando.
Izuku: ¿Sobre qué?, si no es mucha molestia
Miu: ...Sobre ti. Y también sobre mí. Hablo para Izuku sentir 3 cosas, 1 (por malinterpretacion) sentir como su rostro se volvia rojo por pensar en ella y el en ser novios, 2(por el estomago) un retortijon por la comida que ya estaba digiriendose, 3 (por causa de Juvia) un terror porque aun en otro lado sentia los celos y el aura celosa de Juvia. Izuku... ¿sabías que... nunca he salido del dojo?
Izuku: ¿Eh? ¿Nunca?
Miu: Solo iba a la escuela y volvía. Nunca... salía con amigos. Nunca fui al cine, ni al centro comercial, ni a una cafetería con alguien de mi edad... ni siquiera al parque. Soltó una pequeña risa triste. Qué raro suena, ¿no?
Izuku: No... para nada. Si te soy sincero yo estaba en el puesto de antisocial hasta la U.A, pero... ¿Tu porque?
Miu: Porque todos los que están aquí... los maestros, mi abuelo... me protegían tanto que a veces sentía que vivía dentro de una burbuja. Volteandolo para mirarlo a los ojos. Pero cuando te vi aquí, entrenando... esforzándote a pesar del dolor... me pregunté si yo también podría salir de esa burbuja algún día.
Izuku tragó saliva al sentir la mirada directa de Miu. Sus palabras resonaban con fuerza en su pecho. El ambiente se había vuelto tan silencioso que incluso el leve caer de una hoja era lo equivalente a una banda de rock, tenia una palabra en el fondo de su estomago intentando salir y estaba haciendolo mientras que Izuku ya estaba rosado de verguenza.
Izuku: Y-yo... eh... Rascandose la garganta, bajando la mirada como si necesitara fuerzas de la tierra, y el cielo mismo para siquiera hablar. Miu... ¿te gustaría... salir? Sus ojos se agrandaron por lo que acababa de decir. Su rostro se tiñó de rojo desde las mejillas hasta las orejas estaba pasando de un rojo fresa a un rojo Jitomate maduro. ¡¡O sea no salir de pelea ni entrenamiento!! ¡¡Salir salir!! Ya sabes... como... no sé... a tomar algo... o ver una película... o... ¡¡ay!! Se llevó las manos a la cara, ya con vapor saliendo de su cabeza mientras que Akisame sacaba su tetera favorita de la estufa.