Theodore Nott

491 49 1
                                        

"Dior y Pólvora"

El ambiente en la estación de tren de Hogsmeade era un contraste marcado de estilos y estatus. De un lado, ___, con su abrigo de diseñador, su perfume caro envolviendo el aire como un hechizo de atracción y una expresión de fastidio pintada en su rostro perfecto. Del otro, Theodore Nott, con su chaqueta de cuero desgastada, los nudillos marcados de viejas peleas y un cigarro entre los labios que apenas se molestó en apagar cuando se subió al tren.

___ arrugó la nariz.
-Merlín, ¿de verdad tienes que apestar a nicotina a estas horas? -Su voz era delicada, una que claramente era insoportable si hacía un berrinche por el último Gloss Dior de colección /yoese

Theodore sonrió de lado, con esa burla natural que le salía sin esfuerzo.
-¿Y tú de verdad tienes que oler a una maldita perfumería? Me siento en plena boutique de París.

El contraste entre ambos no podía ser más evidente. ___ era el niño mimado de la aristocracia mágica, criado entre lujos, con acceso a todo sin mover un solo dedo. Theodore, en cambio, era el hijo de un exmortífago caído en desgracia, un sobreviviente de la guerra que aprendió a abrirse paso a golpes y astucia. Donde uno tenía caviar y fiestas privadas, el otro tenía peleas en callejones y apuestas clandestinas.

Pero ahí estaban. Y lo peor: no podían apartar la vista el uno del otro.

---

-No sé qué haces aquí -___ apoyó su copa en la barra, en una de esas reuniones privadas donde solo entraban los hijos de las familias más importantes del mundo mágico-. Este no es tu mundo.

Theodore le dedicó una sonrisa perezosa y tomó un sorbo de whisky de fuego sin apartar la mirada.
-¿Y qué? ¿Vas a echarme? ¿Llamar a papi para que me saque?

-Qué imbécil eres.

-¿Y tú qué? Un niño rico que no sabe limpiarse el culo sin ayuda de un elfo doméstico.

La mandíbula de ___ se tensó. Nadie le hablaba así. Nadie se atrevía.

-Cállate.

-Hazme callar.

Silencio. Un desafío.

El perfume caro de ___ y el aroma a tabaco de Theodore chocaban en el aire, igual que sus personalidades. Theodore era peligroso, ___ lo sabía. Pero había algo hipnótico en esa actitud de "no me importa nada", algo que lo hacía sentir que, por primera vez, alguien no estaba fingiendo a su alrededor.

Y eso lo jodía.

Mucho.

---

La siguiente vez que se vieron fue en un callejón del Callejón Knockturn. ___ no debía estar ahí, pero tenía curiosidad. Y, tal vez, quería encontrarse con Theodore.

Lo encontró apoyado contra una pared, negociando con un tipo de aspecto sospechoso. Cuando lo vio, su expresión cambió a una mezcla de diversión y fastidio.

-¿Perdido, príncipe?

-Solo quería ver si te habías matado ya. Pero veo que sigues aquí, dando lástima.

Theodore chasqueó la lengua y se acercó, lento, como un depredador que encuentra entretenida a su presa.

-¿Sabes cuál es tu problema, Dior?

___ frunció el ceño.
-No me llames así.

-Te crees intocable, pero aquí no valen tus galeones. No puedes comprar respeto. No puedes comprarme.

Un escalofrío le recorrió la espalda. Tal vez por la cercanía, tal vez por la verdad en esas palabras.

___ estaba acostumbrado a que todo se resolviera con dinero, conexiones y un apellido poderoso. Pero Theodore era una criatura distinta, alguien que había vivido en la mugre y salido adelante sin más armas que su astucia y sus puños.

𝑶𝒏𝒆 𝑺𝒉𝒐𝒕𝒔 - [𝑯𝒂𝒓𝒓𝒚 𝑷𝒐𝒕𝒕𝒆𝒓] «𝑴𝒂𝒍𝒆 𝑹𝒆𝒂𝒅𝒆𝒓»Donde viven las historias. Descúbrelo ahora