•Hola! Esta "historia" tratara sobre pequeños one-shots y reacciones sobre los personajes del universo Harry Potter
¡Aviso!
•Todo es ɪɴᴠᴇɴᴛᴀᴅᴏ
•No trato de asumir la sexualidad de ninguno de los que apareceran !
•No sera tolerado el hate,cualquie...
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"Entre pociones y secretos"
La sala de profesores del castillo de Hogwarts era un refugio de tranquilidad entre clases, pero aquella tarde, el ambiente estaba tenso. Severus Snape, con su característica túnica negra ondeando tras de sí, entró en la habitación con el ceño fruncido, buscando un momento de paz después de una agotadora jornada enseñando Pociones.
—Día difícil, Severus? —preguntaste con una media sonrisa, cerrando un pergamino con la tarea corregida de tus alumnos.
—Como todos los días cuando se trata de mentes incompetentes —respondió él, dejándose caer en un sillón de cuero.
Desde que ambos habían empezado a trabajar en Hogwarts, la dinámica entre los dos era una mezcla de competencia y camaradería. Habían estudiado juntos en sus años de estudiantes, pero la vida los había llevado por caminos distintos antes de reencontrarse en las aulas como profesores.
—Bueno, no todos pueden ser prodigios en Pociones como tú —comentaste con una leve burla, a lo que Severus rodó los ojos.
—O como tú en Defensa Contra las Artes Oscuras —replicó él, con un tono que intentaba sonar sarcástico pero que escondía un leve atisbo de admiración.
La conversación continuó en un ritmo que les era natural: pequeñas pullas, comentarios mordaces pero llenos de una extraña familiaridad que pocos podían tener con Snape. Sin embargo, hoy había algo diferente en su mirada.
—McGonagall ha sugerido que asistamos al Baile de Navidad como representación del cuerpo docente —dijo de repente, cruzando los brazos con evidente incomodidad.
—Ah, sí, escuché algo de eso —dijiste, divertido.
—Y por alguna razón inexplicable, Dumbledore insinuó que podríamos asistir juntos.
El silencio se instaló en la sala por unos segundos. No sabías si Severus esperaba una reacción de disgusto o de burla, pero optaste por lo inesperado.
—Me parece una idea interesante.
Severus parpadeó un par de veces, claramente sorprendido.
—¿No te molesta la idea de ser visto en público conmigo?
—No más de lo que a ti te molesta que te relacionen con alguien que no sea un frasco de poción —bromeaste, logrando que la comisura de sus labios se levantara apenas, en lo que casi podría considerarse una sonrisa.
—Muy gracioso —murmuró, antes de suspirar y mirar hacia la chimenea encendida—. Supongo que será menos insoportable si voy contigo.
El tono seco de sus palabras no ocultaba del todo la sinceridad de su gesto. Tal vez, después de tantos años de caminar por caminos paralelos, era hora de que finalmente coincidieran en el mismo.