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“No eras para mí, pero igual te quise”
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Los pasillos de Hogwarts olían a invierno. El castillo entero parecía envuelto en una quietud densa, como si la misma piedra se preparara para la nieve que vendría. En la Sala Común de Slytherin, el ambiente era distinto: más cálido, más privado, más cargado de algo no dicho.
___ siempre fue un Slytherin atípico. Sonreía con facilidad, ayudaba sin que le pidieran, y tenía esa manía irritante (según Theodore) de preguntar si habías comido algo o si estabas bien, incluso cuando no le hablabas mucho. Por eso, quizá, se volvió parte natural del pequeño grupo de los “Slytherin boys”: Blaise, Draco, Mattheo, Lorenzo, Theo... y él.
Pasaban las tardes juntos. Hacían las tareas cerca de la chimenea, intercambiaban bromas cortantes, hablaban de cosas banales con esa sensación de que nada importaba demasiado... salvo que para Theodore sí importaba. Importaba cuando ___ le pasaba el té sin que lo pidiera. Importaba cuando se sentaba junto a él, aunque había espacio en el otro sillón. Importaba cuando se reía de sus comentarios secos, aunque nadie más lo hiciera.
Y una parte de él —una que creció muy silenciosa en su pecho— creyó que eso era cariño. Que eso significaba algo más.
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Una tarde, cuando todos salieron al patio helado, ellos se quedaron en la Sala Común. __ había dicho que le dolía la cabeza y Theodore, sin pensarlo, se quedó también. Había silencio. Ese tipo de silencio donde las palabras se sienten más fuertes.
—¿Quieres un poco de menta? —dijo ___, mostrándole un pequeño frasco.
Theodore negó, observando sus dedos, el movimiento suave, los labios al hablar.
Y entonces lo dijo.
—Pensé… que… que yo te gustaba…
___ lo miró, parpadeando.
—…¿que?
La palabra cayó como un cubo de agua helada. No era un grito. No era una risa nerviosa. Era solo… desconcierto.
Y eso dolió más.
Theodore apretó la mandíbula y miró hacia el fuego.
—Nada. —respondió, seco, mordido por dentro.
No se dijeron nada más ese día. Y al día siguiente, Theodore estuvo más callado. Más encerrado en sí. Y ___ también. Como si algo invisible hubiera cambiado de lugar entre ellos.
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Pasaron semanas. Las bromas con los otros chicos siguieron, pero Theo ya no se reía como antes. No cuando ___ estaba cerca. No cuando se inclinaba hacia él para mostrarle algo. No cuando le pasaba el té sin pedirlo.
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La siguiente semana en Hogwarts se sintió extrañamente distinta para Theodore. Las bromas en el comedor, los deberes compartidos, las salidas nocturnas por los pasillos, todo se sentía un poco más frío. Y no era por el clima. Era porque él, Theodore Nott, había cometido el error de malinterpretar la amabilidad de ___, y ahora no sabía cómo actuar.
Desde aquel:
"Pensé... que yo te gustaba..."
seguido del incómodo:
"¿...qué?"
y su cobarde intento de arreglarlo con un:
"Nada.",
las cosas simplemente no eran iguales.
No es que ___ lo estuviera evitando, de hecho, seguía siendo amable, sonriendo como siempre, bromeando como siempre... pero para Theo, ya no era lo mismo. Cada sonrisa le dolía. Cada mirada parecía falsa, aunque en el fondo sabía que no lo era. Lo que cambiaba era cómo él la recibía.
La tarde del viernes, Blaise, Lorenzo, Draco y Mattheo estaban apostados en el patio trasero de la Sala Común, compartiendo cigarrillos encantados que soltaban humo de color esmeralda. Theodore estaba sentado a un lado, con la vista fija en un punto invisible del cielo.
—¿Y a ti qué te pasa, Nott? —preguntó Mattheo con una ceja levantada—. Llevas toda la semana como si se te hubieran olvidado las maldiciones imperdonables.
—Deja de actuar raro o vamos a pensar que te enamoraste —añadió Draco, con tono burlón.
Theodore no respondió. Se limitó a dar una calada al cigarro y cerrar los ojos.
—¿Lo hiciste, verdad? —insistió Blaise, esta vez más serio—. ¿Te enamoraste de ___?
—No me jodan —murmuró Theo, aunque su silencio ya lo había delatado. No hacía falta una poción de veritaserum para entenderlo.
Ese mismo día, más tarde, ___ entró a la Sala Común, envuelta en su túnica, con el cabello ligeramente mojado. Había regresado del invernadero, donde solía ayudar al profesor Sprout con algunas tareas extra. Siempre había algo en ___ que lo mantenía ocupado, incluso si no era obligatorio. Quizá eso era lo que más le gustaba a Theodore: que no hacía las cosas por obligación, sino porque quería. Siempre tan generoso. Siempre tan... diferente.
Se sentó a su lado en uno de los sillones del rincón y, como si no hubiera un elefante en la habitación, le pasó un trozo de chocolate.
—Toma. Es de Honeydukes, lo guardé para ti.
Theodore lo tomó sin mirarla.
—Gracias —murmuró, sintiendo un nudo en la garganta.
___ lo miró de reojo. Estaba cansado de que él la evitara con la mirada, de que no riera como antes, de que fingiera que todo estaba bien cuando no lo estaba. Así que decidió enfrentarlo.
—¿Por qué no me hablas como antes? ¿Hice algo mal? —preguntó, sin rodeos.
Theodore lo miró por fin. Sus ojos grises estaban oscuros, casi como si estuviera a punto de decir algo que le pesaba desde hace días.
—No, tú no hiciste nada. El problema fui yo. Pensé... pensé que tú me veías diferente.
—¿Diferente cómo? —susurró, aún confundida.
—Pensé que te gustaba —dijo al fin, sin rodeos, sin escapatoria—. Y fui un imbécil por suponerlo.
Hubo un silencio denso entre ellos. El fuego de la chimenea chispeó suavemente. ___ entrecerró los ojos, como intentando entender lo que acababa de escuchar.
—Theodore... ¿y si te dijera que no estabas tan equivocado?
—¿Qué? —levantó la mirada de golpe.
___ se encogió de hombros, con una sonrisa pequeña pero genuina.
—Fui yo él tonto por pensar que si te decía algo, tú... no sé, te alejarías. Que lo arruinaría. Pero creo que lo arruinamos igual por no decir nada, ¿no?
Theodore no supo qué decir al principio. Se quedó mirándolo como si fuera la primera vez que lo veía, como si todo el hielo dentro suyo comenzara a derretirse. Luego, por primera vez en días, sonrió.
—Quizá sí. Pero... también podemos arreglarlo.
___ lo miró en silencio, y por un momento se preguntó si ese era su típico “arreglo Slytherin”: torpe, orgulloso, a medias. Pero no. Esta vez, parecía real. Vulnerable. Y eso era más de lo que esperaba.
—Podemos —dijo al fin—. Pero esta vez, sin suposiciones raras.
—Ni miradas crípticas, ni sarcasmos malinterpretados.
—Ni silencios eternos.
—Ni "nadas" cuando claramente era un "todo" —añadió Theo, sonriendo.
Y así, con la calidez de la chimenea a sus espaldas y el inicio de una complicidad renovada entre ellos, se quedaron ahí. Juntos. Tal vez aún un poco confundidos, pero ya no solos en la confusión.
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Buenas, ehhhh no tengo excusa. Simplemente no quiero escribiirrr pero para no dejarlos abandonados como papá latino promedio les traigo este un poco más largo
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𝑶𝒏𝒆 𝑺𝒉𝒐𝒕𝒔 - [𝑯𝒂𝒓𝒓𝒚 𝑷𝒐𝒕𝒕𝒆𝒓] «𝑴𝒂𝒍𝒆 𝑹𝒆𝒂𝒅𝒆𝒓»
Acak•Hola! Esta "historia" tratara sobre pequeños one-shots y reacciones sobre los personajes del universo Harry Potter ¡Aviso! •Todo es ɪɴᴠᴇɴᴛᴀᴅᴏ •No trato de asumir la sexualidad de ninguno de los que apareceran ! •No sera tolerado el hate,cualquie...
![𝑶𝒏𝒆 𝑺𝒉𝒐𝒕𝒔 - [𝑯𝒂𝒓𝒓𝒚 𝑷𝒐𝒕𝒕𝒆𝒓] «𝑴𝒂𝒍𝒆 𝑹𝒆𝒂𝒅𝒆𝒓»](https://img.wattpad.com/cover/362312323-64-k574555.jpg)