Capítulo 19

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Sombras del pasado

Hailey
El restaurante estaba más tranquilo de lo normal, lo cual era un milagro teniendo en cuenta que era fin de semana.

No me quejaba.

Con cada pedido que salía de la cocina, me daba tiempo de respirar, aunque fuera un segundo.

Nicolle se apoyó en el mostrador con el ceño fruncido y dejó escapar un suspiro exagerado.

—Si no fuera porque necesito el dinero, ya habría renunciado veinte veces.

Solté una risa corta mientras revisaba la libreta.

—Eso dices todos los días.

—Y algún día será verdad. —respondió ella con dramatismo.

—La clave del éxito es hacer lo justo y aparentar que haces más.—intervino Johny con su actitud despreocupada de siempre.

Rodé los ojos.

—Eso explicaría por qué a veces desapareces sin dejar rastro cuando el local esta lleno de gente.

—Un gran misterio. —añadió Nicolle, mirándolo con sospecha —Algún día descubriré a dónde vas en realidad.

Johny se llevó una mano al pecho, fingiendo indignación.

—Sois muy desconfiadas. Puede que simplemente me tome un descanso de todo el trabajo duro que tengo que realizar.

—O puede que te quedes encerrado en el baño viendo vídeos en TikTok, como la última vez —le recordé sin piedad.

—Eso fue un accidente.

—Claro. —dijimos Nicolle y yo a la vez.

—Sois crueles.

—Somos realistas. —corrigió Nicolle con una sonrisa satisfecha.

—¿Realistas? Bah. Os falta visión. Lo que yo hago es ser eficiente con mi tiempo.

Lo miré, incrédula.

—¿Llamas eficiencia a desaparecer cuando hay más trabajo?

Johny alzó un dedo.

—Exacto. Si desaparezco, el caos se apodera del lugar, lo que hace que Billy y mi tía valoren más mi presencia cuando vuelvo.

—¿Sabes que pienso yo? —Murmuró Nicolle. —Que por tu culpa tenemos que hacer lo todo nosotras. No eres más que un vago.

—Si yo siempre se lo he dicho. —Opinó Bill desde la cocina. —No viene a trabajar, sino a darnos más dolor de cabeza.

Johny lo miró indignado.

—Os encanta mi presencia aunque no lo admitáis.

—Lo que tu digas. —Suspiré. —Pero sería más útil tenerte aquí.

—Lo intentó —añadió Johny encogiéndose de hombros.

—Agradecemos tu sacrificio. —respondí con un tono de burla.

—Ya, ya, volved al trabajo —murmuró Bill, girándose para marcharse.

Pero Johny no lo dejó ir tan fácil.

—Oye, Billy, ¿hace cuánto no sales con una tía?

Bill lo miró como si acabara de escuchar la cosa más estúpida del mundo.

—¿Y a ti qué te importa?

Johny se encogió de hombros.

—Es curiosidad. Pareces tan amargado que me pregunto si alguna vez has tenido una cita en tu vida.

Solo tú (1)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora