Capítulo 22

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Cagada del año

Hailey
El ruido era insoportable.

Me apoyé contra la pared, sintiendo la vibración de la música retumbando en mi pecho. Luces de colores parpadeaban sobre las cabezas de la multitud, iluminando rostros desconocidos que se perdían entre el alcohol y el sudor de la pista de baile.

No tenía idea de quién organizó la fiesta de año nuevo ni cómo demonios había terminado ahí.

Sostuve mi vaso entre las manos, mirándolo con aburrimiento. Ni siquiera recordaba quién me lo había dado. Podría haber sido Nicolle antes de perderse entre la multitud, o Jacob en su intento de hacer que "entrara en ambiente". Fuera como fuera, estaba medio tibio y probablemente diluido. Suspiré, desviando la vista hacia el resto del grupo.

Jules y Johny hablaban en una esquina, inclinados el uno hacia el otro con sonrisas que intentaban disimular. Margot estaba sentada en un sillón, observando la fiesta con la misma expresión analítica de siempre, mientras Liam le decía algo al oído. Nicolle se reía con un par de desconocidos, ajena al desastre que seguro se avecinaba.

Y yo estaba ahí, apoyada contra una pared, preguntándome en qué momento accedí a venir.

—Estás en modo existencial otra vez. —Obresvó alguien, a mi lado. —¿Cuántas crisis has tenido hoy?

No tuve que mirar para saber quién era.

Josh se había apoyado en la pared junto a mí, sosteniendo dos vasos con su sonrisa burlona de siempre. Llevaba una camiseta mal planchada y el pelo algo revuelto.

—No es una crisis. Es una reflexión profunda —respondí con sarcasmo, sin molestarme en mirarlo.

—¿Y qué has concluido, filósofa?

—Que odio a la gente ruidosa. —Josh rió por lo bajo y me tendió uno de los vasos. Lo miré con desconfianza. —¿Qué es esto?

—Algo más fuerte. Para que dejes de pensar tanto.

Levanté una ceja, sin fiarme. Él, sin apartar la mirada de la mía, bebió un poco del suyo, como si eso fuera garantía de que no intentaba matarme.

—No me fío mucho de ti.

—Como quieras. —Josh simplemente se encogió de hombros. —Puedes ser tan aburrida como de costumbre y quedarte reflexionando en lugar de divertirte.

Me irritó lo seguro que sonaba, así que deje el vaso que tenía antes sobre una mesa y tomé un sorbo del que me dio él solo para demostrar que podía divertirme.

El alcohol me quemó la garganta, mucho más fuerte de lo que esperaba. Hice una mueca y me limpié con el dorso de la mano, mientras Josh soltaba una risa.

—¿En serio? —protesté, entrecerrando los ojos.

—Oh, vamos, Hails —Se inclinó un poco más hacia mí, con la sonrisa aún en los —No te va venir mal algo de diversión de vez en cuando.

—No tenemos el mismo concepto de diversión.

Me llevé el vaso a los labios de nuevo, más por orgullo que por otra cosa, y bebí otro sorbo, ignorando la sonrisa satisfecha que se dibujó en su rostro.

—Mira quién se está soltando por fin —comentó Josh, con ese tono burlón que siempre me sacaba de quicio.

—Cállate —protesté, dándole un pequeño empujón en el brazo.

No se movió ni un centímetro. En cambio, inclinó la cabeza hacia un lado, observándome con esa expresión que siempre tenía cuando estaba a punto de fastidiarme.

Solo tú (1)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora