Comenzamos una rutina...
Como teníamos dos horas libres al mismo tiempo lo usábamos para ir a tu casa, mis amigas ya sabían que esos días, lunes y miércoles yo me desaparecía, tomábamos un taxi y nos íbamos hasta el otro lado de la isla.
Siempre tenía miedo...pero no me detenía.
Aún así la pregunta estaba: ¿y si mi familia me veía?
Pero una vez que llegábamos a tu casa aquello desaparecía, el mundo parecía ser nuestro dentro de tu habitación y era solo porque estábamos los dos. A veces veíamos películas (que mentira) y otras veces mientras tú avanzabas con alguna tarea yo solo veía videos (eso sí pasó).
Una cama y nosotros dos, solo tú y yo sabemos que desayunábamos y dormíamos o a veces simplemente intentábamos primero dormir, no podíamos y desayunábamos para luego perdernos en un plácido sueño.
Recuerdo que cuando yo despertaba tú ya lo habías hecho... y me veías.
Me llenabas la cara de besos y nos volvíamos a abrazar quejándonos de que teníamos que regresar a la universidad.
Apenas llegábamos a tiempo, quizás un minuto o dos antes de que comenzara nuestra siguiente clase...yo sentía la adrenalina.
Creo que fue cuando mejor la pasé, mirando a tus ojos y tú a los míos, tomados de la mano con nuestros dedos entrelazados mientras íbamos en la parte de atrás del vehículo pensando si tardaríamos en llegar o en si siquiera lo haríamos.
Recuerdo que muy poco peleábamos y que al contrario simplemente hablábamos.
Hablábamos y hablábamos...
Reíamos y reíamos...
¡Oh que bonito! Nuestra relación iba de maravilla.
Pero las mentiras pesan y lo que tanto se evita en algún momento se quiebra...
Mi niño de ojos lindos, nos vemos en el siguiente capítulo.
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Cuando lo Volvemos a Intentar (CNDA #2)
Non-Fiction¿Qué está bien o qué está mal? ¿Qué nos queda y qué se irá? Nos dijimos adiós...¿qué hacemos aquí una vez más? Es difícil dejar ir, es difícil avanzar. La gente habla mucho pero ¿qué sientes tú? ¿qué siento yo? ¿qué sentimos los dos? ¿Seremos capace...
