CINCO

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Comenzamos una rutina...

Como teníamos dos horas libres al mismo tiempo lo usábamos para ir a tu casa, mis amigas ya sabían que esos días, lunes y miércoles yo me desaparecía, tomábamos un taxi y nos íbamos hasta el otro lado de la isla.

Siempre tenía miedo...pero no me detenía. 

Aún así la pregunta estaba: ¿y si mi familia me veía?

Pero una vez que llegábamos a tu casa aquello desaparecía, el mundo parecía ser nuestro dentro de tu habitación y era solo porque estábamos los dos. A veces veíamos películas (que mentira) y otras veces mientras tú avanzabas con alguna tarea yo solo veía videos (eso sí pasó).

Una cama y nosotros dos, solo tú y yo sabemos que desayunábamos y dormíamos o a veces simplemente intentábamos primero dormir, no podíamos y desayunábamos para luego perdernos en un plácido sueño.

Recuerdo que cuando yo despertaba tú ya lo habías hecho... y me veías. 

Me llenabas la cara de besos y nos volvíamos a abrazar quejándonos de que teníamos que regresar a la universidad.

Apenas llegábamos a tiempo, quizás un minuto o dos antes de que comenzara nuestra siguiente clase...yo sentía la adrenalina.

Creo que fue cuando mejor la pasé, mirando a tus ojos y tú a los míos, tomados de la mano con nuestros dedos entrelazados mientras íbamos en la parte de atrás del vehículo pensando si tardaríamos en llegar o en si siquiera lo haríamos. 

Recuerdo que muy poco peleábamos y que al contrario simplemente hablábamos.

Hablábamos y hablábamos...

Reíamos y reíamos...

¡Oh que bonito! Nuestra relación iba de maravilla.

Pero las mentiras pesan y lo que tanto se evita en algún momento se quiebra...

Mi niño de ojos lindos, nos vemos en el siguiente capítulo.


Cuando lo Volvemos a Intentar (CNDA #2)Stories to obsess over. Discover now