-それで、アルゼンチンのアルファは戦いを望んでいますか?
-Sore de, Aruzenchin no arufa wa tatakai o nozonde imasu ka?
(¿Así que el alpha argentino quiere pelear?) -se burló Zimû, con una sonrisa que me heló la sangre. Lo miré horrorizado, no por lo que dijo, sino por el tono venenoso con el que lo soltó, justo cuando intentaba detener a Anghelo.
-ジムについても考えないでください
-Jimu ni tsuite mo kangaenaide kudasai
(Ni se te ocurra hacerlo...) -le advertí, mirándolo de reojo con un gesto severo. Mi voz sonó más firme de lo que esperaba.
-No hablo taka taka, pedazo de escoria, así que háblame bien -gruñó Anghelo, zafándose de mi agarre. Sentí cómo la tensión en su cuerpo se disparaba. Estaba al borde del colapso emocional, y lo conocía lo suficiente como para saber que su ira escondía algo más.
-あなたは何を言いませんか?、あなたのロビットパックが持っているアルファ屈辱は何ですか?
-Anata wa nani o iimasen ka? Anata no robittopakku ga motte iru arufa kutsujoku wa nanidesu ka?
(¿No hablas qué?, ¿qué humillación de alpha tiene tu manada, lobito?) -se burló Zimû entre bufidos mientras se limpiaba la comisura del labio inferior. Su mirada estaba cargada de rabia disfrazada de desprecio.
-¿Sabes que tu padre te va a matar si se da cuenta que aún no sabes chino? -regañé a Anghelo, soltando el comentario con frustración. No era el momento, lo sabía, pero no pude evitarlo. Estaba molesto... molesto con él, conmigo, con todo.
-No es el momento, Nail -se quejó Anghelo, visiblemente avergonzado, con las mejillas teñidas de rojo.
-Genial -murmuré, cruzándome de brazos con un gesto de fastidio.
-なぜ私を殴ったのですか?
-Naze watashi o nagutta nodesu ka?
(¿Por qué me golpeaste?) -se quejó Zimû. Estaba visiblemente molesto, tanto que ni siquiera se molestó en usar el español. Fruncí el ceño y me giré hacia Anghelo.
-Cierto, ¿por qué lo golpeaste? -pregunté con la voz dura, clavando mi mirada en él. Necesitaba una respuesta lógica, una razón, algo.
-Y- yo... -la voz de Anghelo se quebró, y por un momento, todo se detuvo a mi alrededor. Su expresión... era nueva para mí. Y eso era decir mucho. Había vivido toda mi vida con él. Conocía cada gesto, cada arruga de su ceño, cada forma en que apretaba los labios cuando mentía o se contenía.
Pero esto... esto era diferente.
Sus ojos estaban perdidos, como si no pudiera enfocar nada. Su rostro tenía un matiz rosado que no le había visto antes, y sus puños estaban apretados con una intensidad que me dio escalofríos.
-¿Tú por qué lo besaste? -soltó finalmente, sin responder a mi pregunta, desviando la conversación de forma abrupta. Me congelé. Mi cara se encendió como si alguien me hubiera lanzado una cubeta de fuego. No esperaba que lo dijera así, tan de frente, tan... emocional.
Zimû rio con burla, encantado con el efecto de sus palabras.
-私が彼にキスしたのであなたは私を殴った?
-Watashi ga kare ni kisu shita node anata wa watashi o nagutta?
(¿Me golpeaste porque lo besé?) -se burló con ironía, como si disfrutara viendo a Anghelo derrumbarse frente a él. Luego tradujo con tono burlesco:
-¿Me golpeaste porque besé a Nail? No sabía que estabas en una relación con él para que lo celes así -dijo con tono venenoso, haciéndome bajar la mirada de inmediato.
-Cl- claro que no. Nail es mi mejor amigo -respondió Anghelo con rapidez, como si sus palabras pudieran tapar el bochorno o la contradicción en su rostro. Sus manos temblaban ligeramente. Él no era bueno mintiendo, y mucho menos cuando sus emociones se desbordaban.
Suspiré con pesadez. Mi pecho ardía, como si me hubieran aplastado el corazón con una piedra. Apreté los puños de pura impotencia. No quería llorar. No frente a ellos.
-Entonces no te metas en mis relaciones sentimentales -dije con la voz baja, pero firme, mirando al suelo. No podía soportar mirarlo directamente. Zimû rio, esta vez con una risa ronca que me caló hasta los huesos.
-Eres un idiota sin remedio -se quejó mientras pasaba junto a Anghelo, luego se acercó a mi y me tomó de la mano. Lo miré sorprendido.
-ピスタチオアイスに行こう
-Pisutachioaisu ni ikou
(Vamos por helado de pistache) -me ofreció con una sonrisa suave, mientras no soltaba mi mano. Asentí sin pensarlo demasiado. Su gesto era cálido, protector... y en ese momento, justo lo que necesitaba.
Me abrazó por los hombros mientras caminábamos hacia su auto. Subí sin mirar atrás, sin atreverme a ver la expresión de Anghelo. Sabía que si lo hacía, flaquearía. Y no podía darme ese lujo.
Aunque Zimû no me hubiera dicho formalmente que estuviéramos en una relación, tenía que respetar lo que había entre nosotros. Era la persona con la que pasaba mi tiempo, quien me hacía reír, quien me cuidaba. Y si no estuviéramos en algo especial... no me besaría de esa manera, ni actuaría así frente a sus compañeros.
-¿Estás bien? -preguntó Zimû, sacándome de mis pensamientos. Lo miré y sonreí con suavidad, sin poder evitarlo.
-Sí, ¿por qué no lo estaría? -le pregunté, aunque sabía que mi rostro aún mostraba señales del torbellino emocional por el que acababa de pasar.
-Solo preguntaba -respondió con indiferencia, pero sabía que notó mi absurdo enamoramiento hacia Anghelo. Aun así, no dijo nada más. El resto del camino fue silencioso, pero no incómodo. Era un silencio que compartíamos sin presión.
-Llegamos, lobito -me avisó con voz dulce. Le sonreí con un pequeño suspiro.
-Bien -me quité el cinturón y bajé del auto. Él hizo lo mismo, rodeando el vehículo y deteniéndose justo frente a mí, acorralándome entre su cuerpo y la puerta. Tragué saliva.
-私はあなたがその何の役にも立たないことを忘れたと思ったことを誓います。しかし、私はあなたに保証します...リトルウルフ、私はあなたにそれをさせるために私の力にあることをするでしょう
-Watashi wa anata ga sono nan no yaku ni mo tatanai koto o wasureta to omotta koto o chikaimasu. Shikashi, watashi wa anata ni hoshō shimasu... Ritoruurufu, watashi wa anata ni sore o sa seru tame ni watashi no chikara ni aru koto o surudeshou
(Te juro que pensé que lo habías olvidado a ese bueno para nada. Pero te aseguro, lobito, que haré lo que esté a mi alcance para que lo hagas) -sus palabras fueron un susurro contra mi piel, pero me dejaron sin aire. Mi rostro ardía, como si me hubiese bañado en fuego.
No pude hacer otra cosa más que cubrirme el rostro con las manos, tratando de esconder mi sonrojo. Su risa ronca resonó en mis oídos, burlándose de mi evidente reacción. Me dejó en el suelo... no literalmente, pero emocionalmente me había desarmado.
-Me-mejor vamos por el helado -me quejé, gateando lejos de él hasta que recuperé algo de dignidad y me puse de pie. Entramos a la heladería, y por primera vez en mucho tiempo, sentí que el corazón se me dividía entre dos fuegos imposibles de apagar.
ESTÁS LEYENDO
Un Inesperado Mate (#1)
Fiksi RemajaPortada hecha por mí. Yin-Yang: Más que simples mitos #1 * -E-esto no tiene sentido... -murmuró al verme. Ni siquiera sé por qué me emocioné. Como si mi amor de la infancia fuera a corresponderme de la noche a la mañana. -La Diosa Luna seguro se ha...
