CAPÍTULO 17

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Oss Deces
Horas antes

Mi mujer.

Mi vida.

Mi perdición.

Mi todo.

Tiene a Nala contra su cuerpo y esto quiero, quiero que forme un lazo con mis hijos. Sé que aún su mente no está bien, por eso trato de ir despacio con ella.

Cada vez que veo a Nala, recuerdo a mi Belle de 3 meses, a la cual ni siquiera podía cargar por miedo a dejarla caer. La conozco desde el vientre de mi madre y soy 7 años mayor que ella.

Una vez nació, la cuidé. Aprendí muchas cosas con ella. Pude tener la infancia que siempre quise, pero también la cubrí de los gritos de mamá cuando Elian la tocaba como si ella fuese un animal.

Mamá siempre me la encargaba a mí. Cuando ella siquiera podía moverse, era yo quien estaba ahí. Mientras Dysant sanaba sus heridas, yo estaba con la niña.

En todos esos años, nunca la vi con otros ojos. La cuidaba y la quería, pero no como una hermana.

Hasta que llegó el día de la masacre y me la arrebató de los brazos. Pero no solo se la llevó a ella, se llevó a todos los que quise, principalmente a ella, a mi amiga. Las busqué. Las busqué por cielo y tierra y no encontré nada.

Había creado unos pequeños prototipos, pero estos no ayudaban. Sin embargo la encontré, pude hacerlo, y ahí se desató lo que creía en el olvido.

No me recordaba, y no iba a hacerlo después del golpe en la cabeza que le proporcionó su padre. No me recordaba. Pero con el tiempo no me aguanté y se lo dije. Lo dije de repente, sin que ella me recordara, su mente no lo resistió y tardó tres semanas enteras en coma.

Cuando despertó, ya sabía quién era yo. Pero estuve a punto de perderla. Pude explicarle lo que había pasado en esos años sin ella. Le dije todo lo que la busqué. Algo en ella había cambiado. Ya no estaba la mirada triste, había rabia en sus ojos.

Ya no temblaba cuando me acercaba a ella. Había mucha impotencia. Ella quería venganza, quería ver la sangre de su padre, y la entendía. Pero le dije lo que una vez mi madre me dijo:

«Es imposible vencer a Elian Visper si no tienes poder en este mundo».

Por eso me maté estudiando. Calculaba cosas que, a mi pequeña edad, eran para alguien 10 años mayor.

Ella tenía 20 años y yo tan solo 27 cuando pasó. Se coló en mi cama y me agradeció por cuidarla y protegerla. Agradeció por sacarla de las garras de su padre. Esa noche lo hicimos. Fuimos la primera vez de los dos.

Nunca toqué a una mujer. No tenía tiempo para eso. Pero leía libros, leía libros y sabía lo que tenía que hacer y cómo tocarlas. Después de ese día, no paramos. Pero había algo oscuro en ese amor.

Fuimos al centro comercial a comprar simples patatas, cuando una mujer se sobrepasó conmigo, diciendo cosas asquerosas sobre si era stripper. Luego, lo que pasó ni siquiera lo vi venir.

Belle tenía un cuchillo de mesa recién afilado en su mano, y eso fue lo siguiente que atravesó el cuerpo de esa mujer, una y otra vez, sin descanso. Ya lo había hecho. Cerré la entrada y la salida, y con ayuda de una Alexa recién creada, pude cubrir los cristales.

Mientras la gente corría de aquí para allá, yo desplazaba el cuchillo por su cuello. No era un asesino. Solo defendía lo mío.

La vi luchando contra un hombre, y aunque no sabía, intentaba defenderse. La sangre fue a chorros contra ella, cuando lo maté, la cual sonreía como demente. Y eso me gustó. Me gustó saber que no era el único así.

SINFONÍADonde viven las historias. Descúbrelo ahora