16. Dia de la madre

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El día de la madre se acercaba o eso decían en el colegio, donde todos estaban empeñados en realizar actividades

Nunca había celebrado el día de la madre por razones claras, no tenía una y había crecido en un orfanato; me gustaría decir que mi realidad era igual a todos los niños del orfanato pero la verdad es que no todos teníamos la misma experiencia.

Aunque lo que era cierto es que ninguno tenía a nadie.

En el orfanato no se celebraba el día de la madre, aunque algunos tuvieran madres, que eran drogadictas pero al final del día seguían siendo sus madres. Las cuidadoras del orfanato siempre nos decían que estábamos solos, por lo que no se celebrara nada y tampoco se realizaban actividades.

Y yo que quería aprender a hacer un collar de fideos.

Y aunque mi vida había cambiado totalmente desde que ya no estaba en el orfanato, habían veces que no lo asimilaba hasta que me encontraba con la realidad.

— Muy bien ¿Qué les regalaran a sus madres? — pregunta la profesora emocionada provocando que frunza el ceño extrañada. — Quizás podrían regalarles un día de spa.

No es regalo si ellas tienen que pagar; fue lo primero que pensé pero que no dije.

— ¿No sería lo mismo que ellas lo pagaran? — pregunta otra niña que se encuentra detrás de mí, levantando su mano. — Quizás algo manual.

Al fin alguien que tiene cerebro.

— ¡Una carta!

Todos mis compañeros gritan ideas como regalos, teniendo que la profesora intentar calmarlos en varias ocasiones mientras yo me mantenía tranquila en mi lugar porque algo no me dejaba de rondar por la cabeza.

— ¿Y qué pasa con las que no tienen madres? — pregunto curiosa y a la vez preocupada al pensar cómo esto les afectaría, provocando que todo el curso se quede en silencio. — ¿Qué pasa si se les murió? ¿O sus madres les abandonaron?

— ¿Tú tienes madre Maya? — indaga la profesora por lo que, yo asiento lentamente provocando que sonría. — Es todo lo que importa.

— ¿Los sentimientos de aquellos que no tienen no importan? — vuelvo a indagar llamando la atención de todos, mientras la profesora me mira atenta. — Creo que es muy cruel celebrar algo sin conocer la realidad del otro, es decir, qué pasa si alguien no tiene mamá y todos les entregamos los regalos a nuestras madres.

— ¿Alguien no tiene mamá?

— Eso no se pregunta delante de todos, es exposición, jamás lo dirán así. — me quejo molesta ante la actitud de la profesora.

La profesora no alcanza a decir mucho cuando la campana suena para avisarnos que podemos irnos, por lo que, rápidamente tomó mis cosas para irme devuelta a casa porque no toleraba la frialdad de algunas personas. Al salir del colegio lo primero que veo es a papá rodeado de personas, ocasionando que me moleste más y no porque él sea el culpable de aquello, sino porque en momentos como estos me gustaría que nadie conociera a mis papás.

— Hola cariño. — saluda papá con una sonrisa alegre cuando me ve entre la gente provocando que todos se giren a mirarme. — ¿Cómo estás?

Horrible.

— ¿Podrían dejar a mi papá en paz aunque sea solo una vez? — grita molesta a todas las personas que lo rodean ocasionando que se miren entre ellos. — Todas las veces que viene es lo mismo, ya déjenlo en paz, él también tiene derecho de estar tranquilo con su familia y aún así, es tan cortés que jamás se los dirá...

Trouvaille | CLDonde viven las historias. Descúbrelo ahora