Me acercó a ti, casi tomas mi mano, el hielo truje debajo nuestro, te aprieto a mí, tratando de protegerte de lo inevitable mientras caemos al vacío.
Está vez es el doctor quien ocupa la cama en el dormitorio de la planta baja de la nave. No le molesta dormir en un futón, lo que le molesta es Nappa con su romance. ¿Cómo un hombre maduro puede ser tan empalagoso?, no lo sabe, no tiene respuestas, ni punto de comparación. Tal vez siempre fue así y ahora sin la espada de Damocles prendiendo de un hilo sobre su cabeza a dejado salir esa manera de ser. Para ser honestos, tal vez solo está celoso.
Luego de finalizar la llamada con su hermano y Vegeta, se encuentra cavilando en aquellos pensamientos, algo perdido, sin poder dormir de nuevo. Nappa no se ha despertado, ni siquiera cuando se cayó de bruces cerca suyo en su intento de salir lo más rápido posible a por el doctor. El hombre no ha tardado en desarrollar un sueño pesado con rapidez, él aún sufre de insomnio, intensificado por las náuseas y la otra sintomatología que el principe sufría bastante en la noche. Respira hondo, rogando nuevamente por dentro que este bien. Trata de que el recuerdo de la noche que decidió ir al planeta del Dios Destructor, no vuelva a su mente, nunca había visto a Vegeta tan roto, tan frágil, estaba tan acostumbrado a que siempre tuviera el control de sus emociones, que ese recuerdo lo incómoda, le asusta, le recuerda que en el fondo todos son frágiles, todos pueden quebrarse.
Lleva cuatro meses de viaje, dos hechos en animación suspendida y dormir de manera conciente aún es difícil, esos pensamientos nocturnos tampoco lo ayudan. Qué se vayan a la mierda, piensa de repente, aunque aún no sabe a quien manda exactamente. La noche pasa lenta, él solo cuenta los minutos en el reloj digital del tablero de control.
En algún momento cerca del amanecer de la Tierra, ya que se estaban habituando a ese horario, empezó a dormitar, no supo cuando se quedó finalmente dormido aún con la imagen de los números rojos del reloj grabados en sus pupilas.
Estaban en Alfa-17, uno de sus asteroides favoritos para descansar entre misiones. En uno de sus bares favoritos, sentados en la barra, escuchaba animado y cómodo el ruido de alrededor, las discusiones de los ebrios, el cotorreo de los meseros, no evito sonreír suavemente al volver a esa normalidad que no sabía que extrañaba en el fondo. Nappa susurró algo sobre ir por un trago y él se quedó solo con el príncipe. Supo que era un sueño en ese momento, ¿por qué Nappa se alejaría de la barra para tener una bebida?.
Era extraño, sabía que era él, pero solo podía verlo de perfil y su rostro lo cubría una tela oscura. Ahora el sueño empezaba a tornarse oscuro lo sentía en los huesos, pronto solo eran ellos dos en la barra, el ruido se había ido, solo eran ellos y el silencio tangible que amenazaba con comérselos.
- Vegeta - lo llamó deseando que se girará a verlo, tratando que el silencio no se echara sobre ellos para tragarlos.
- ¿Saldrá bien Rad? - le cuestionó con una voz extrañamente tranquila y muy baja, sin embargo perfectamente audible sobre este silencio solemne, lo alteró más que lo llamara con el apodo cariñoso que usaba Turles con él.
¿Qué saldrá bien?, quiso cuestionarle, pero su voz pareció atorarse en su garganta, el silencio que quiso evitar desde el principio amenazó con lanzarse, casi irguiendose en toda su enorme altura como una criatura oscura detrás suyo. Entonces supo que él que no quería girarse era él mismo, no quería ver, no sabía que, sin embargo sentía un miedo visceral a no ver. Pero ahora algo lo obligaba a hacerlo.
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Estaciones (Terminada)
Fiksi PenggemarEn estas estaciones de nuestro amor, ¿lograremos sobrevivir al frío invierno?, ¿acaso volveremos a ver la primavera?. Cuarta parte de ¿Y si...?
