Inicios de tormenta

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Las palabras de Hit no tienen sentido, el asesino sale sin mirar atrás, sin dar oportunidad a preguntar. No puede distraerse más con eso, Raditz llama su atención de inmediato con un codazo tal vez más duro de lo que debería ser, sin embargo no tiene tiempo de reclamarle.

Vegeta sostiene su cabeza, como cuando a sufrido migrañas en los últimos meses, pero hay algo diferente. Algo que asusta, su ki está extraño, baja y sube como si no pudiera controlarlo, después de otro amable codazo de parte de su hermano es que logra actuar.

Apenas si el asesino ese dijo esa tontería, siente su cabeza explotar, ¿cómo pudo identificar que le daría una migraña?, no tiene idea, tampoco le interesa ahora. La crisis es cien veces peor que cuando le paso en el entrenamiento de Gura, una vez más se siente incapaz de controlar su ki, trata de calmarse como en aquella ocasión, sin ningún resultado. Se había prometido que si volvía a suceder se lo diría a su esposo, el dolor es tan lacerante que incluso teme no poder hacerlo, literalmente siente que le están partiendo el cráneo una y otra y otra vez, es tan fuerte que lágrimas traicioneras resbalan por sus mejillas. Es demasiado.

Sostuvo a Vegeta antes de que cayera al piso por completo, ya había caído de rodillas cuando Raditz le soltó el segundo codazo, tomo su rostro y su sayia retiró su mano de inmediato tapándose los ojos. Cayo en cuenta que la luz parece lastimarlo, así que se saco la camiseta y cubrió a su esposo con ella, ocluyendo las luces del estadio. El principe no se niega en cuanto se da cuenta, esconde el rostro en el pecho de su esposo, tratando de ocluir aún más la luz que parece quemar sus retinas. Con precaución acaricia su espalda con suavidad, su pareja se crispa ligeramente más no rechaza su toque, así que continúa. Siente su respiración acelerada, su pecho se agita en cada una, nunca lo a visto así, se está retorciendo de dolor en sus brazos y la impotencia de no poder hacer nada para aliviarlo hace que se paralice. Trata de pensar en algo, sin embargo, su cabeza es un huracán de miedos y de ideas aterradoras de lo que puede estarle pasando a su esposo, escucharlo gimotear logra que reaccione por fin.

Mete su cabeza por debajo de su camiseta y junta sus frentes, acunando su mejilla mojada con suavidad y enrollando su cola crispada del dolor con la suya.

- Respira conmigo amor - le susurra contra sus labios, llamando su atención. Al príncipe le toma un momento, más logra igualar su respiración agitada a la suya y algo de la tensión de su cuerpo desaparece - eso es - dice de manera casi inaudible. Al fin ha logrado calmarse, así que se le ocurre hacer otra cosa más.

Vegeta siente como Kakarotto le transfiere algo de ki por la mano que mantiene en su mejilla, su ki se siente caliente como el vapor suave de una taza de té, reconfortante. Debe admitir que alivia un poco ese dolor lacerante, así que logra retomar el control de su ki de a poco entre respiraciones algo agitadas.

Su familia y amigos los rodean con precaución, no entienden que sucede, los niños entienden menos, sin embargo se mantienen en silencio, esperando. El ángel del séptimo universo hace su aparición, su báculo se dirige a la cabeza del saiyajin un segundo, parece no encontrar ahí la respuesta que busca, así que hace un barrido hacia abajo, se detiene de nuevo, parece que ha encontrado algo. La pareja se ilumina ligeramente por la cercanía. El alivio tarda un momento, el dolor disminuye de a poco, sutilmente, casi como si no quisiera irse, sin embargo el poder del ángel le ha obligado a hacerlo.

La respiración de Vegeta se regula por fin y decide esconderse un minuto en su pecho, se siente agotado, el dolor lo ha dejado así, atina a acariciar su espalda con mayor énfasis, aún siente su corazón desbocado, no puede quitarse la alerta de encima hasta que vuelve oir el sonido normal de las palpitaciones. Su cuerpo tenso se relaja contra sus brazos y lo levanta con precaución del suelo, sin atinar a quitarle la camiseta que aún tiene sobre el rostro, esperara a que el príncipe lo haga por si mismo. No evita intercambiar una mirada preocupada con el ángel que aún permanece cerca suyo, este parece analizar con atención a su pareja, su expresión es pensativa, escrutando a Vegeta con atención. Está por preguntar que descubrió, cuando algo llama su atención, los dioses han estado peleando desde hace un rato, Champa se niega a ceder el premio a pesar de que sabe que perdió, Bills se burla sin piedad o disimuló hasta que escuchan un suave sonido, alguien se aclara la garganta cerca suyo. Sus caras altivas palidecen de un momento a otro, siendo reemplazadas por una mueca de sorpresa y luego terror.

Estaciones  (Terminada)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora