24. Hot N Cold

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you don't really wanna stay, no
but you don't really wanna go, oh
You're hot, then you're cold
You're yes, then you're no
You're in, then you're out
You're up, then you're down

Ian

Los Ángeles significa vuelta a la normalidad, y eso es lo que he hecho. Más o menos.

En lo muy profundo de mi interior sé que algo anda mal conmigo, sin embargo no hago el menor intento de mejorar eso. Simplemente intento evitar a cierta persona por motivos que no dejo de repetirme una y otra vez, pero que cada vez tienen menos sentido que la anterior.

Aún así, eso sigue siendo mejor que hablarle como lo hice antes de llegar a San Francisco. Lugar donde volvió a pasar algo como lo de Hollywood. Ya sabía yo que salir al patio junto a la pelirroja no iba a ser buena idea.

Podría haberla dejado plantada cuando empezó a hacerme tantas preguntas, pero de alguna forma extraña, me sentía bien estando ahí con ella. Me doy una bofetada mental por ello.

Le es tan fácil hacerme sentir así y lograr que hable con ella que hasta resulta molesto.

Cuando se quedó dormida no me sorprendió, nadie aguanta una noche entera sin pegar ojo después. Es por eso que decidí ser amable y llevarla a la cama para que descansara.

Se sintió tan bien tenerla entre mis brazos.

Segunda bofetada mental. Y la tercera llega cuando el pensamiento de querer protegerla cuando la tuve envuelta en mis brazos se me pasa por la mente.

Lo que decía, solo desvarío por su culpa.

El caso es que, estos días de vuelta en casa, no es que hayamos vuelto a la dinámica de los últimos días aquí antes del fin de semana fuera, pero tampoco es mucho mejor.

No soy tan frío o cortante porque he llegado a la conclusión de que la única culpa de comportarse como un tonto con delirios es mía, pero soy lo más distante que puedo, ya que solo me comporto así cuando ella está cerca. Y así será hasta que se me vaya la tontería.

De hecho, ya han pasado dos días desde que no la veo. Ayer dijeron de ir a la playa, pero me inventé cualquier excusa para no tener que ver a Callie.

Mi vida en ese aspecto es puro caos, aunque al menos en casa las cosas van cada vez mejor. O todo lo bien que pueden ir tras la catástrofe de Ronald y su amante.

Mi madre por fin le mandó los papeles del divorcio, y a pesar de haber estado resistiéndose durante unos días, mi padre terminó firmándolos. Eso significa que ya no veré a Ronald por esta casa, lo cual me ha quitado un peso de encima.

Aún así, Sky aún se siente un poco triste, y creo que a la vez enfadada por ese final. Me gustaría que no fuese así, pero es algo que no puedo evitar. Si no puedo arreglar mi estupidez, menos podré hacerlo con la de otro.

Mi móvil comienza a vibrar continuamente debido a varias notificaciones de mensajes. Al principio supongo que son los chicos por el grupo, pero al ver que no paran de llegar, miro la pantalla del móvil.

Para mi desgracia no se trata de ellos, sino de Sienna.

Pensaba que por fin me iba a dejar en paz después de la fiesta en casa de Collin FitzGerald. Hasta comenzaba a pensar que así sería, pues no me ha escrito desde que me fui a San Francisco. Sin embargo, ahora veo lo equivocado que estaba.

Sienna: ¿por qué no contestas mis mensajes? Tenemos que hablar, llámame.

Decido poner en silencio mi teléfono, sé que Sienna no dejará de mandarme mensajes hasta que le conteste, cosa que no va a pasar.

Un verano efímeroHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora