17. Be Free With me

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Come with me, I'm not really asking
We'll get away to a place where we don't know
About to see the world in action
Where we can be life with no distractions

Callie

Hoy ha sido un día bastante tranquilo, por lo que, dormirme no ha sido complicado. Sin embargo, no sé que me ha pasado que a medianoche me he despertado sin algún motivo en especial y hasta dos horas después no he conseguido comenzar a conciliar el sueño.

Es por eso que justo cuando estaba volviendo a caer en un profundo sueño y escucho un ruido, como si algo le hubiese dado al cristal de mi ventana, maldigo mentalmente. Es muy probable que me lo haya imaginado, por lo que, doy una vuelta más en la cama para reacomodarme, haciendo el intento de volver a dormirme de nuevo.

Durante el día no he hecho gran cosa. Los únicos en verse hoy han sido los chicos a la hora del almuerzo para luego irse cada uno por su camino. En mi caso, solo he salido a darme un paseo por la playa, ya que, quedarme todo el día encerrada en casa no era mi mejor opción.

Podría haber propuesto hacer algo a cualquiera de las chicas, pero todavía me dal algo de reparo ser yo quien diga de hacer algo. Sé que todas me consideran una más en el grupo, pero no es que lleve demasiado tiempo en la ciudad y con ellos como para sentirme con esa seguridad de proponer planes. Siempre que he salido con ellos ha sido con Jake a mi lado. Y cuando fui a ver la ciudad con las chicas, fueron ellas las que me lo plantearon.

Aun así, algunas de ellas ya tenían algo que hacer por lo que han comentado por el grupo, así que, no me he perdido gran cosa y tampoco es que me importe no haber tenido un plan concreto con alguien para salir.

Vuelvo a escuchar el mismo ruido, pero sigo sin hacerle caso. Son las dos de la madrugada, dudo que sea algo importante a lo que deba prestarle atención y reitero en que puede que sean alucinaciones mías. Sin embargo, cuando lo escucho una tercera y cuarta vez sí que empiezo a preocuparme.

Enciendo la luz de mi cuarto después de levantarme para comprobar si hay algo fuera que esté causando ruidos contra el cristal con el objetivo de hacer que pare y así volver a la cama y dormirme de una vez.

Cuando me asomo, al principio no consigo distinguir nada en la oscuridad, pero al enfocar mejor la vista, veo una silueta de una persona en frente de mi ventana.

Lo primero que siento es miedo, ¿quién estaría a las dos de la madrugada parado frente a mi casa y mirando dirección a mi ventana? Podría ser un psicópata, pero lo oigo chistar y decir mi nombre en voz baja, lo suficientemente alto como para que yo pueda escucharlo.

—Psss Callie, baja — veo que mientras chista hace un movimiento raro con el brazo, indicándome que vaya hacia él.

Si se sabe mi nombre puede ser que sea alguien que conozca, por lo que, me inclino un poco sobre la ventana y finalmente consigo ver de quien se trata. Es Ian.

No sé qué me sorprende más, que el mejor amigo de mi hermano esté tirando piedras pequeñas a mi ventana para llamarme en mitad de la madrugada o que hiciese eso mismo un acosador de una ciudad a la que hace menos de un mes me he mudado.

—¿Qué quieres? — pregunto desde la misma posición, con cero intenciones de ir a ningún lado.

—Ven y te lo digo.

Lo miro por unos segundos y sé que no va a dar su brazo a torcer, así que, suspiro de resignación y bajo para abrirle la puerta de casa. Cuando lo hago, me lo encuentro de frente mirándome de arriba abajo.

Sigo su mirada y me doy cuenta de que llevo un pijama de pantalón bastante corto y una camiseta que deja mi abdomen al descubierto, justo por debajo de mi pecho, de tirantes finos. Un pijama ideal para cuando hace tanto calor como en Los Ángeles, pero quizá no para presentarte así frente al chico que tan mal te cae y mejor amigo de mi hermano.

Un verano efímeroHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora