37. Love Song

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You came
Out nowhere like a hurricane
Pull me in and kiss me in the rain
And I fell for you
And my whole life changed

Ian

Son las diez de la mañana, por lo que mi madre ya se ha ido a trabajar, dejándonos a Sky y a mí solos en casa como cada día de la semana. Aunque esta vez, por temas de trabajo, no volverá hasta dentro de dos días.

Estamos desayunando tranquilamente en la cocina cuando de pronto, el timbre suena. Sky me mira confusa, preguntándome si espero a alguien, y antes de que ella pueda ir a abrirle a la persona que esté fuera esperando, me levanto y lo hago yo en su lugar, imaginándome de qué puede tratarse.

Cuando abro la puerta me encuentro con una mujer castaña, seria, con unas gafas rectangulares enmarcándole los ojos y que no deberá superar los cuarenta y cinco años.

—¿Ian Harris? — pregunta en cuanto me ve a la cara.

—Sí.

—Esto es para usted — dice a la vez que me tiende un sobre blanco sellado.

Lo tomo de sus manos  y a penas me da tiempo a agradecerle cuando se gira para subirse en el coche elegante que hay a sus espaldas y marcharse.

Al cerrar la puerta no pasan ni dos segundos cuando tengo a una Skylar muy curiosa con su mirada puesta en el objeto que tengo entre manos. Vuelvo a la cocina, con mi hermana pisándome los talones.

—¿Quién era y qué es eso? — pregunta nada más estar de vuelta en la cocina.

Skylar comienza a recoger los restos de su desayuno mientras espera impaciente a mi respuesta.

—No sé quien era, pero supongo que sería la representante de Hudson... — no me da tiempo a terminar la frase porque Sky se gira efusivamente y se acerca a mí hasta dejarme sin espacio personal.

—¿Qué hacía aquí esa mujer y por qué querría venir aquí? — la confusión de Sky es sustituida por una gran sorpresa y bastante entusiasmo.

—Para darme esto — pongo el sobre delante de su cara, como si fuese muy obvio.

Al ver su cara de frustración, río.

—¡Ábrelo! — exclama, pero la emoción no le deja ser racional, así que me quita el sobre de las manos y comienza a rasgarlo ella misma.

—Te has apropiado de mi sobre — le reprocho de broma.

—Entradas para el concierto de esta noche, ¿pero cómo...? — Sky me mira sin poder creérselo.

—Mientras todos estabais formando un escándalo digno de película, rogué a la novia del cantante de pacotilla por entradas y parece ser que ha funcionado — digo sin darle demasiada importancia.

—¡Pero si estaban agotadísimas! Era imposible conseguir más — sigue sin poder creérselo.

—Pues ya ves que no. Es su concierto, podrá hacer lo que quiera y que vaya quien quiera.

—¡No me lo puedo creer! ¡Esto es más que genial! — exclama dando saltitos de alegría.

Sonrío divertido al ver el entusiasmo de mi hermana, pero me resulta extraño que se ilusione tanto porque supuestamente le pedí simplemente dos entradas.

Respondiendo a mi interrogación silenciosa, Sky saca las entradas del sobre y veo en su mano cuatro trozos de papel. No sabía que la novia del cantante favorito de las chicas sería tan generosa.

—Hay otras dos más dentro del sobre, pero son distintas — anuncia mi hermana, devolviéndome el sobre.

Miro las entradas, son tarjetas plastificadas donde reluce la palabra VIP. Son pases con acceso al backstage.

Un verano efímeroHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora