Respiro

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Después de noches que fueron eternas,
donde el lamento del alma era mi única canción,
hoy, un hilo tenue de luz se filtra
por la grieta más pequeña de mi corazón.

La carga aún se siente, pesada,
mas un alivio fugaz me roza la piel.
Es un soplo, una pausa inesperada,
que rompe el hechizo, que disipa el cruel.

El mundo sigue gris, lo sé,
velado por la niebla que el ayer dejó.
Pero en destellos, a veces cambia,
un color distinto en la vida, que mi alma encontró.

Y aunque sé que el camino es largo,
y la bruma opaca aún busca mi paso borrar,
me aferro a este destello, un encargo,
la promesa tibia de volver a soñar.

Lenguaje de las cicatricesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora