Intro
Era una tarde tranquila, cuando un pequeño niño de cabellos plateados, con apenas siete años, estaba sentado en el jardín trasero de su casa. El sol bañaba el césped con una luz dorada, pero el pequeño estaba frustrado. Había pasado horas tratando de construir una casita de madera para un pájaro herido que había encontrado, pero cada vez que intentaba ensamblar las piezas, algo salía mal.
Una mujer de rubios cabellos, observaba desde la cocina. Con una calidez característica de ella, salió al jardín, llevando un vaso de limonada fresca. Su cabello dorado brillaba con la luz del sol, y su sonrisa era suficiente para calmar cualquier tormenta en el corazón de su hijo
-¿Qué sucede, mi pequeño? -
preguntó, inclinándose para estar a su altura.
-Esto no sirve. No importa cuánto lo intente, siempre se cae. ¡Es inútil! -
El niño respondió, con lágrimas comenzando a formarse en sus ojos.
Su madre se sentó junto a él, colocando una mano suave sobre su hombro. Miró la casita de madera incompleta y el pájaro que descansaba cerca, envuelto en una tela improvisada.
-¿Por qué estás haciendo esto, cariño? -
preguntó con dulzura.
-Porque el pájaro está herido. Quiero ayudarlo, pero no puedo. Mi hermano tenia razón, solo sirvo para pelear.-
El niño respondió decaido recordando las palabras de su hermano, despreciandose más. La mujer sonrió y acarició su cabello.
-Es lo que te hace especial. No es tu fuerza, si no tu corazón. No todo es perfecto, nos caemos, nos frustramos y cometemos errores. Pero lo que realmente importa es que seguimos adelante, porque nos preocupamos por los demás.-
El niño la miró, con sus ojos azules llenos de curiosidad.
-¿Incluso cuando fallamos?-
-Especialmente cuando fallamos -
respondió la madre. Se levantó y le ofreció la mano
-Ahora, déjame ayudarte. No necesitas hacerlo todo solo.-
Juntos, madre e hijo reconstruyeron la casita de madera. La mujer le mostró cómo usar los clavos correctamente, cómo mantener la estructura estable.
Cuando terminaron, colocaron la casita en un árbol cercano y llevaron al pájaro herido adentro.
-¿Ves, carniño? No se trata de ser perfecto, sino de intentarlo una y otra vez-.
El niño miró a su madre con una admiración renovada. Ese día, sin darse cuenta, aprendió una lección que llevaría consigo durante toda su vida: la fuerza no radica solo en el poder, sino en la voluntad de proteger y cuidar, incluso cuando el camino es difícil.
-Tendremos que hablar con Vergil...-
...
Los rayos del atardecer entraban por la ventana hacia una habitación, el suelo de madera qué rechinaba al pasar del calor al frio, haría que alguien hiciera un ruido de molestia por el sonido. Un bulto en una cama donde la luz del casi oculto sol no llegaba a dar se movia lentamente.
-¿Que paso?-.
Una chica de cabello negro se levantó de la cama si ninguna prenda aparente. Era Raynare qué no pudo evitar retorcerse y sostenerse el abdomen por el dolor qué sintió al moverse.
*Nota del autor: En anteriores capitulos me equivoque con el nombre de Raynare, juraba que se escribía de distinta manera xd*
-¿Dónde estoy?-.
Veía con cautela la limpia habitación donde se enconteaba. A su lado una mesa de noche donde estaba su ropa. Vistiéndose lo más rápido posible se dispondría a salir con sigilo del cuarto.
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Devil May Cry: DxD
FanfictionDante, hijo del héroe demonio Saprda, trabaja como cazador de demonios pero en una ocasión se le solicita que porteja a una chica en Japón por extraños intentos de asesinarla. Debido a la exagerada cantidad que el cliente está dispuesto a pagar, Dan...
