Misión 6

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Opening

Misión 6

La tarde abrazaba a la ciudad de Kuoh. En el club del ocultismo, el joven Sparda yacía recostado despreocupadamente en uno de los sillones. Frente a él, Koneko estaba sentada en el suelo, jugando una partida de ajedrez con Kiba, quien se acomodaba en otro sillón.
El sonido del agua de la regadera, en el fondo, llenaba el ambiente con un murmullo constante.

—¡Con permiso! —la voz entusiasta de Issei resonó al entrar.

Apenas dio un paso, notó un tendedero improvisado con ropa interior y prendas femeninas colgadas en una esquina.

Con la curiosidad (y perversión) que lo caracterizaba, tomó entre sus dedos un sostén blanco con expresión ilusionada.
La dulce voz de una chica podía escucharse bajo el chorro del agua.

—¿Esto es de Asia...? —murmuró en voz baja, con la cara colorada.

¡Paf!
Un golpe certero con una langosta de peluche impactó en su cabeza.

—Eso es un crimen, Issei... —dijo Koneko con su habitual tono seco y severo.

—Cierto… Asia todavía no tiene un lugar donde quedarse… —respondió el castaño, frotándose la cabeza, algo avergonzado.

—Koneko, acuérdate que el imp nunca ha visto uno de cerca —comentó Dante con burla mientras se acomodaba con tranquilidad.

—¡Oye! ¡No me digas que tú ya has visto muchos! —Issei lo encaró, molesto.

—Si tan solo supieras… —dijo Dante con una sonrisa traviesa, dejando su respuesta a la imaginación de todos.

—Cof cof —una tos fingida llamó la atención.
Rias, ya sentada en su escritorio, observaba a Dante con una ceja levantada.

El peliplateado solo soltó una carcajada suave, como si no fuera nada.

...

Más tarde...

—¿Entrenamiento matutino...? —preguntó el castaño con una gota de sudor en la frente.

—Así es. Después de tu pelea contra los demonios, Dante y yo coincidimos en que aún te falta mucho por mejorar —respondió Rias con su habitual elegancia y calma—. No vas mal, pero necesitas fortalecer tus habilidades básicas si quieres estar a la altura.

Issei asintió con cierto desánimo. Aunque la palabra entrenamiento lo hacía pensar en dolor y sudor, también sentía la necesidad de crecer como peón de Rias... y, más profundamente, quería volverse lo suficientemente fuerte como para protegerla.

—¡Perfecto! Pasaremos por ti a las 5 A.M. —agregó Rias con una dulce sonrisa, que a Issei le pareció la de un demonio disfrazado.

—Espe-¿"Pasaremos"? —repitió Issei en voz baja, procesando lentamente lo que acababa de oír.

Giró la cabeza con lentitud... solo para encontrarse a Dante, recostado en un sillón, con una sonrisa maliciosa y los brazos cruzados detrás de la cabeza.

—Le pedí a Dante que me ayudara a entrenarte. Por suerte... accedió. —dijo Rias con genuina satisfacción.

—No tengo mucho que hacer últimamente —interrumpió Dante, estirándose perezosamente—. Así que prepárate, pequeño Imp... porque no seré tan piadoso como tu princesita.

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⏰ Última actualización: Nov 30, 2025 ⏰

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