Koska observó al bebé que su amiga acababa de dar a luz. Los gritos de Bo-Katan durante el parto la habían estremecido. Ya había pasado casi dos años viviendo en lo que, en su momento, se había burlado llamando "la secta".
Y hacía más de seis meses, Din y ella habían dicho los votos... mientras follaban. Sí, fue bastante placentero para Koska pronunciarlos mientras era penetrada con rudeza. Aunque días después, Din la llevó a un pequeño campo de flores en el planeta para repetirlos a solas. Demasiado romántico. Antes se habría reído de algo así, pero la verdad, le gustó repetirlos en ese lugar.
—Este niño no se parece nada a Din —dijo Koska mientras lo tomaba entre sus brazos—. Otro pelirrojo con ojos verdes.
Bo-Katan respiró profundamente, aún agitada por el esfuerzo. Había dado a luz hacía casi una hora.—Lamento no cumplir tus expectativas con mis hijos, Koska —dijo, exhausta. Ya no llevaba el casco, y la Armera, junto con las mujeres que la habían asistido, se habían marchado.
Koska soltó una risita mientras le devolvía al bebé.—No lo digo por molestar, solo que... ni siquiera el cabello. Quiero decir, parece que tus genes son bastante fuertes.
Bo-Katan rodó los ojos al escucharla, pero suspiró de nuevo, cansada.—Si deseas tanto que los genes de Din no se pierdan, deberías darle un hijo igual a él.
Koska se rió mientras acomodaba una almohada detrás de la cabeza de su amiga.—¿Yo? No, gracias. No pienso tener hijos —dijo con firmeza—. No voy a pasar por eso —añadió, refiriéndose al parto.
—¿Y si Din te pide uno? —preguntó Bo-Katan, observando a su bebé—. ¿Le dirás que no?
—Din no me obligaría a tener un hijo —respondió Koska con una sonrisa—. Conozco a mi hombre.
—No es solamente tuyo —se burló Bo-Katan antes de suspirar una vez más—. Me gustaría dormir un rato... ¿puedo encargártelo? ¿Dónde están Zaya y Adonai? ¿Grogu?
—Los llevo al área común. Adonai se asustó por los gritos —murmuró Koska mientras acomodaba al bebé en una cuna junto a la cama—. Descansa, estaré pendiente mientras duermes —le aseguró.
Bo-Katan asintió, y en cuanto cerró los ojos, se quedó dormida. El bebé no parecía tener sueño; Enalth, como lo había llamado Bo-Katan, miraba curioso todo lo que lo rodeaba. Koska mecía al bebé dentro de la cuna, moviendo la madera de un lado al otro como si eso fuera a resolver todos los problemas de la galaxia. Pero el pequeño, muy digno, la miraba fijamente... con ojos bien abiertos, como si acabara de tomarse una taza de cafe en vez de leche tibia.
—Ni siquiera tienes los ojos marrones —se quejó Koska, observándolo—. Pero eres adorable, chico. Tu hermano parecía una rata cuando nació.
—Koska... —protestó Din al escucharla. Había estado de cacería, bastante lejos del encubierto, y apenas logró llegar a tiempo. Estaba agitado.—¿Están bien?
Koska asintió mientras se ponía de pie. Din se acercó a Bo-Katan, que dormía profundamente, y luego miró al bebé, que lo observaba con aún más curiosidad.
—Hola —saludó Din, estirando su brazo. Se quitó el guante para acariciar la mejilla del pequeño—. Bienvenido a la galaxia, Enalth.
—Y qué galaxia... —murmuró Koska, haciéndolo rodar los ojos. Ella se rió y se apoyó ligeramente en el mandaloriano—. ¿Cansado?
—No sabes todo lo que corrí después de quedarme sin gasolina —respondió Din, quitándose el casco con una mano mientras rodeaba con el brazo libre el cuerpo de Koska—. Necesito un poco de agua.
Koska suspiró al verlo. ¿Por qué Din tenía que ser tan guapo? Se puso de puntillas y lo besó suavemente.—¿Qué tal si te hidratas con mis besos? —le preguntó con coquetería.
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Our Own Way [Finalizado]
Fanfiction¿Y si Bo-Katan no hubiera visto al mitosaurio? ¿Y si el asedió pirata a Nevarro nunca ocurrió? ¿Y si la Armera jamás le dijo que podía caminar en los dos mundos? Una historia en la que Bo-Katan y Din se quedan en el encubierto y como poco a poco su...
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