La fragilidad de la mente
Es igual a la fragilidad del corazón
Cuando una se rompe...
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La oscuridad envolvía la habitación...
Una mesa alargada ocupaba el centro de ella. En la misma habían personas ocultas bajo túnicas rojas, esperando algo... o a alguien.
De repente unos pasos prepotentes resonaron en el silencio de la misma, a la par de ellos, el fuego se extendía a su lado. Era la figura de un hombre de no más de dos metros, de contextura robusta, cabello largo y oscuro como la misma noche, atado por un broche con forma de llama.
A su lado, ella caminaba con veneno en su ser, la dueña de las potentes y envidiadas llamas azules, capaces de incinerar todo a su paso, pero tan débiles para imponerse ante su destino.
Azula...
— Bienvenido señor del fuego — Dijeron al unisono mientras se inclinaban en su presencia
La joven los observó con desinterés, no eran más que inútiles plebeyos, nacidos para servir y como mayor aspiración ser el estratega de su temido y alabado líder. Compitiendo y traicionándose entre ellos con tal de lograr un misero aumento de lugar en una jerarquía insípida, con un burdo y cliché objetivo
"Recuperar el poder sobre el mundo"
Era algo que no llegaba a entender, ¿Poder? ¿Para que? Probablemente luego de conseguir retomar el poder, solo traería monotonía y simpleza. Algo que poco a poco consumiría el alma de quien liderará
Observó a su padre, estoico como de costumbre
* Bueno, tampoco es como si el la tuviera * Pensó, mientras recordaba a un joven pelinegro que prontamente desapareció
El simplemente terminó su andar, sentándose en un gran trono rodeado de fuego. Mientras que ella se sentó en un pequeño trono a su lado
Uno de los súbditos, quien parecía ser el vocero de aquel rey proclamado por su linaje, habló...
— El gran señor del fuego... Ozai el conquistador.
La joven escuchaba aburrida, con sus ojos cerrados
*Ahí va de nuevo, el conquistador y bla bla bla... Pura fanfarronería* Pensó
— El día de hoy comenzaremos con una lamentable noticia...
*¿Quien murió ahora?...* Algo aburrida
— El portador del Eter... — Los ojos de Azula se abrieron de sobre manera — Sigue con vida. — Sentenció clavando su mirada en la joven princesa
La sorpresa y los murmullos no tardaron en llegar inundando la sala, molestando al gran señor del fuego, sin embargo Azula no salia de su trance
*¿El sigue vivo?* Miró sus manos *Mi rayo no lo mató... Yo... ¿Fallé? * Apretando sus puños con fuerza. La desesperación la comenzó a carcomer *El me...* su respiración se volvió entre cortada
Sus pensamientos fueron interrumpidos, por el crujido de las llamas, que se avivaron aumentando su presencia
— Silencio — Su voz imperiosa calló todo sonido... Incluso parecía callar al fuego mismo
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Statera
FanfictionNunca sabremos que va a pasar, pero siempre terminaremos en el lado correcto si lo intentamos Los personajes no me pertenecen, créditos a su debido autor. Lo mismo con los gifs, las imágenes y canciones
